La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley de presupuesto, una herramienta esencial para el Gobierno de cara a las negociaciones que procura abrir con los organismos internacionales en busca de ayuda financiera.
La ley de previsión de gastos y recursos y el pacto federal firmado con las provincias para establecer un nuevo mecanismo de distribución de ingresos coparticipables son los ejes centrales para poder sentarse a encarar negociaciones frente a los funcionarios del FMI.
La aprobación se logró en general pasada la medianoche y a las 7.30 de hoy se logró la media sanción definitiva.
La iniciativa contó con el apoyo del PJ, la UCR y el Frepaso oficial, mientras que el ARI, Izquierda Unida y el Interbloque Federal se opusieron a la propuesta. Ahora el proyecto se giró al Senado, que sesionará el miércoles próximo para darle sanción definitiva.
Fueron 18 horas las que se extendió el debate, por cuanto había comenzado a las 13.30 de ayer. Durante esas horas expusieron representantes de la totalidad de los bloques sin que se aceptaran las iniciativas de los diferentes bloques de la oposición, que propusieron, entre otras iniciativas, la suspensión absoluta de los pagos de la deuda pública, formulada por Mario Cafiero (ARI-Buenos Aires) y la restatización de Repsol, volviéndose a la antigua YPF, reclamada por Daniel Carbonetto (PS-Buenos Aires).
Sobre el dictamen original de la Comisión de Presupuesto y Hacienda que preside Jorge Matzkin (PJ-La Pampa), se incorporaron quince artículos que habían sido consensuados en los últimos días por los bloques del Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical, el Frepaso y el Interbloque Federal. Esos artículos, en lo esencial, resolvieron algunos reclamos provinciales, como los relacionados con las deudas remanentes del año pasado sobre el Fondo Especial del Tabaco (FET) y la represa hidroeléctrica de Salto Grande entre otras.
En su primer presupuesto desde que regresó al poder, el justicialismo consiguió enhebrar un acuerdo con el radicalismo y el Frepaso y así garantizar un contundente respaldo al dictamen impulsado por la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
Este proyecto volvió a concitar el rechazo de las terceras fuerzas políticas, debido a que tanto el centroizquierdista Interbloque Frente ARI como el centroderechista Interbloque Federal anticiparon su voto negativo a la iniciativa propiciada por el PJ.
Una suerte de alianza entre el PJ y gran parte de la UCR dio la posibilidad de que la iniciativa fuera tratada artículo por artículo con los dos tercios de los diputados presentes, ya que el debate se hizo sobre tablas.
En contra anticiparon su voto las bancadas del ARI, el Frente Grande, Frente para el Cambio, el Polo Social y los partidos provinciales nucleados en el Interbloque Federal, a los que se sumó un número casi marginal (no más de diez) legisladores radicales.
A grandes trazos, el proyecto contempla 42.844 millones de pesos de gastos y recursos por 39.985 millones, cifras sensiblemente inferiores a las del ejercicio 2001, lo que arroja un déficit fiscal de poco menos de 3.000 millones de pesos (2.949). Ese rojo en las cuentas públicas serán financiadas con deuda y con emisión de papel moneda.
Sobre éste último punto, el presupuesto autoriza la impresión de 3.500 millones, de los cuales 1.000 millones serán destinados a paliar el déficit y el resto se dejarán circular en el sistema financiero.
Clara señal del final de la Convertibilidad, la pauta de crecimiento de precios (inflación) previsto para todo el año es del 15 por ciento. También establece el aumento de los aportes patronales del 1 por ciento, la continuidad de los diferimientos impositivos y del régimen de promoción industrial, el pago de partidas adeudadas por el Fondo Especial del Tabaco y la represa de Salto Grande, que no se encontraban en el proyecto original.
El encargado de abrir el debate fue el presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, Jorge Matzkin, quien aseguró que es la primera vez que se acepta una caída del Producto Bruto Interno del orden 4,9 por ciento y esto es un dato que "sirve para tener una clara dimensión de la profundidad de la crisis". Matzkin señaló que "los historiadores del mañana podrán analizar con mayor tranquilidad esta crisis, pero los políticos de hoy tenemos la tarea de hacer posible el país del mañana, en una compleja situación donde no se podrá evitar que el proceso sea indoloro, pero el justicialismo está comprometido para que no sea cruento".
Aseguró que es "esencial para el gobierno aprobar el presupuesto para normalizar las relaciones con el exterior y contar con el apoyo financiero necesario para reactivar la economía".
"Hoy se esta votando el presupuesto posible", agregó Matzkin, quien "no se hará uso de la emisión monetaria y del crédito, que es necesario orientar al sector privado para lograr la reactivación de la economía".
Desde el radicalismo, el jefe de esa bancada, Horacio Pernasetti, destacó que su partido iba a votar el presupuesto con disidencias parciales, y justificó el apoyo en "las dificultades que enfrenta el Poder Ejecutivo en una situación de crisis". De hecho, Pernasetti aseguró que "éste es el presupuesto de la crisis y de la transición, no tan sólo de este gobierno; sino de la transición de un modelo económico a otro que elegimos cuando decidimos salir de la convertibilidad".
En una fuerte coincidencia con Matzkin, Pernasetti agregó: "no es lo óptimo, pero es lo posible", en referencia a las pautas establecidas en el proyecto. Los rechazos comenzaron a llover tras los discursos de las dos bancadas mayoritarias. Primero fue el demócrata progresista de Santa Fe Alberto Natale, quien en nombre del interbloque federal criticó varias de las medidas adoptadas por el Gobierno.
"El mundo, no sólo el FMI, no está pidiendo un plan económico coherente para acceder a la ayuda financiera, y el Gobierno hasta ahora sólo devaluó, lo que no hizo más que agravar la situación de colapso", afirmó.
El socialista Jorge Rivas (ARI) aseguró, por su parte, que "no se le puede echar la culpa al FMI" por el presupuesto que se sometía a debate, al que calificó como un "engendro", y se quejó porque "en vez de seguros de desempleo se van a votar planes de desarrollo social que no son otra cosa que la fuente del clientelismo de los grandes partidos".
Desde la oposición, el líder del bloque Interbloque Federal, Alberto Natale, pronosticó que no se podrá cumplir con las metas del presupuesto y advirtió que el déficit estará cercano a los 10.000 millones de pesos, que se financiará con emisión monetaria. Al hablar en la sesión Natale justificó su voto negativo y aseveró que "se va a aprobar un proyecto que reconoce un déficit de 3.000 millones de pesos, pero no exageramos si decimos que terminará siendo de 10.000 millones de pesos".
El diputado del ARI Mario Cafiero aseguró que "el presupuesto de una democracia debe ser por y para el pueblo, pero es del Ministerio de Economía, para el Fondo Monetario Internacional y contra el pueblo". Agregó que "se anuncia que se han incrementado en 1.200 millones de pesos los planes de empleo, pero sólo es de 500 pesos más con respecto al 2001" y eso sale de la poda del 13 por ciento de los sueldos estatales y jubilaciones, porque el pago de la deuda de "6.000 millones se sigue manteniendo".
Por su parte, Luis Zamora aseguró que esta discusión y votación en el Congreso "es irrelevante", porque este presupuesto ya se "aprobó y consensuó en Washington".
Detalles de los cambios
El proyecto sufrió varias modificaciones desde que el Gobierno envió al Parlamento el proyecto original, como la obligación del Poder Ejecutivo de informar al Congreso cualquier endeudamiento externo.
Entre otras modificaciones figura la imposición de tasas de control de funcionamiento a las empresas fraccionadoras y comercializadoras de gas licuado y de transporte por ducto de hidrocarburos.
El detalle de los artículos que se modificarían o introducirían en el debate en particular, cuyo inicio está previsto cercano a la medianoche, es el siguiente:
- Obligación del Poder Ejecutivo de informar a ambas cámaras del Congreso cualquier operación de endeudamiento externo.
- Se autoriza al PAMI a ceder cualquiera o todas las seis cuotas en las que el Poder Ejecutivo saldará la deuda que mantiene con el instituto y las provincias.
- Instaura tasas de control de servicios para las fraccionadoras y comercializadoras de gas licuado y de transporte por ducto de hidrocarburos, por un ingreso total estimado de 200 millones.
- En el caso del gas licuado será de 3 pesos por tonelada cúbica, de tres diez milésimos de peso (0,0003) por litro comercializado.
- Las concesionarias de transporte de hidrocarburos líquidos y derivados deberán abonar anualmente y por adelantado una tasa de control de 0,35 por ciento de los ingresos estimados.
-Permite al Ejecutivo cancelar deuda por inversiones para bosques cultivados mediante la exención impositiva de esos emprendimientos.
- En el mismo sentido, permite tomar medidas tributarias especiales (diferimiento, reintegros, deducciones, regímenes especiales o bonificaciones de impuestos) en las zonas del país cuya crisis laboral derive de la privatización de empresas públicas.
- Permite al Ejecutivo disponer los recursos obtenidos por tasas destinadas a infraestructura vial a asignarlos a la licitación y contratación de obras viales.
- Cancela deudas por el Fondo Especial del Tabaco correspondientes al ejercicio 2001 a través de la compensación de obligaciones fiscales pendientes de pago por parte del sector.
- Establece la posibilidad para que los emprendimientos desarrollados al amparo de la promoción industrial a cancelar en forma anticipada sus obligaciones.
- Faculta al jefe de Gabinete a readecuar las partidas presupuestarias al acuerdo entre la Nación y las provincias.