Colocaron un vallado en torno al edificio Anexo

El Anexo de la Cámara de Diputados está siendo refaccionado con un criterio poco estético, pero pensado para reforzar la seguridad frente a las protestas, y que incluye desde rejas de dos metros de altura hasta planchones de madera que cubren los vidrios del ingreso al edificio.

Tras conocerse el "blindaje" del edificio legislativo se generó una polémica que obligó al propio presidente de la Cámara baja, Eduardo Camaño, a justificar los trabajos con el argumento de garantizar la seguridad de los legisladores frente a los cada vez más frecuentes "escraches" en las inmediaciones del Congreso. "No voy a permitir que bajo ningún punto de vista algún empleado o legislador de la Cámara corra algún tipo de peligro o inseguridad, ya que la seguridad del cuerpo es mi responsabilidad", remarcó Camaño.

El titular de la Cámara baja salió así al cruce de la polémica generada como consecuencia de su decisión de colocar rejas alrededor del edificio anexo de Diputados, cuya planta baja fue objeto en los últimos dos meses de la furia de los ahorristas "acorralados" por las medidas de restricción financiera.

Camaño ordenó amurar una estructura metálica de más de tres metros de altura en el borde de la línea de edificación del anexo, que ocupa unos 40 metros por la avenida Rivadavia y 20 por Riobamba, luego de que fueran rotos en reiteradas oportunidades los amplios cristales del frente.

Los cronistas de medios electrónicos que lo asaltaron con sus micrófonos le hicieron notar, en medio de un griterío, la "mala imagen" que el vallado en construcción dará a la sede parlamentaria. Pero Camaño replicó que "cada vez que hay un inconveniente en la calle hay que poner las vallas, delante de las cuales se ubica la policía, por lo que yo creo que la imagen ahora será más decorosa".

La obra costará 21 mil pesos, se informó oficialmente. Sobre este gasto, Camaño aseguró que "la plata sale de la Cámara" de Diputados, tras lo cual contrastó la cifra gastada con "los 30 millones de pesos que ahorramos en dos meses y medio de gestión" al frente del cuerpo.

Además, rechazó cualquier tipo de sospecha sobre la contratación de la empresa que lleva adelante la obra, que sería de la ciudad bonaerense de Quilmes, lugar del que fue intendente Camaño. "La empresa ganó una licitación, y si quieren ver los papeles pueden pedirlos en la Secretaría Administrativa", enfatizó Camaño.

Los vidrios del edificio anexo del Congreso fueron dañados mayormente el 20 de diciembre último, durante la masiva protesta popular -que desde entonces se denominó "cacerolazo"- que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa.

Ese día, todos los paneles de blíndex del edificio anexo sufrieron la furia de los manifestantes, aunque ninguno se derrumbó.

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