El ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, debió renunciar tras el fracaso de su política que se patentizó al fracasar su proyecto para que el Congreso vote un nuevo Plan Bonex, en una jornada cargada de tensión durante la cual los senadores justicialistas acordaron sacar una ley "antigoteo" para evitar que continúe el drenaje de fondos del "corralito".
La posibilidad de renuncia de Remes Lenicov y su equipo se venía barajando desde el miércoles pasado cuando el ministro presentó un eventual decreto que terminaría con el goteo de fondos del corralito, lo que fue desautorizado 24 horas más tarde por el presidente Eduardo Duhalde. A partir de allí Remes Lenicov y su equipo comenzaron a navegar contra la corriente.
Tras su frustrante viaje a los Estados Unidos y sin margen de maniobra, Remes optó por abandonar el cargo. La crisis también les costó el puesto al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y al ministro de la Producción, José Ignacio de Mendiguren, en el marco de un amplio recambio ministerial que estaba siendo consensuado por Duhalde con los gobernadores y legisladores del justicialismo, su base de sustentación política.
El renunciante viceministro de Economía Jorge Todesca afirmó que Remes Lenicov y su equipo prefirieron "dar un paso al costado para abrir el camino a nuevas ideas, antes que generar mayores tensiones sociales". Todesca admitió que el rechazo del Senado al proyecto sobre bonos fue "un ingrediente importante pero no el único" en la determinación de la renuncia de todo el equipo económico.
"Estas decisiones no se toman de un momento a otro", agregó el renunciante viceministro.
Lo cierto es que Remes Lenicov siempre puso como eje de su gestión alcanzar un acuerdo con el Fondo, algo que cada vez se le hizo más esquivo; poner en regla las cuentas fiscales, donde obtuvo logros relativos y no caer en la inflación, que se proyecta por encima del 15 por ciento anual contemplado en el Presupuesto.
Por último, la tan pregonada "nueva alianza" con el sector industrial del país, en lugar del sector financiero, quedó para otra oportunidad, luego de que le pidiera a los legisladores votar un plan canje por el cual los bancos se liberan de sus pasivos, los depósitos reprogramados y de sus activos de difícil cobrabilidad, los créditos otorgados a la Nación y las provincias.