El ex vocero gubernamental Juan Pablo Baylac atribuyó el "escrache" y la agresión de la que fue víctima ayer en Bahía Blanca a "dirigentes ideológicamente representativos" de agrupaciones de izquierda y hasta ironizó con que no le fue bien en su intento de diálogo con el grupo.
"Estaba almorzando cuando un grupo de 25 personas comenzó a gritar consignas en mi contra; me trataban de genocida y otros manifestantes reclamaban por el corralito", relató Baylac en los tribunales de Comodoro Py, en el barrio de Retiro.
El diputado nacional, que se presentó en los tribunales con un ojo morado por un golpe que recibió el domingo, contó que fue a hablar al grupo para "disuadirlos y aflojar la tensión, pero no fue muy bien", y por eso recibió "un trompazo".
Baylac añadió que "me dijeron de todo, que era genocida", y agregó que según pudo establecer, quien le pegó fue "un tal Duhaldi, que era los que más me empujaban".
"Ese Duhaldi no es un ahorrista, no tiene un peso en ningún banco", remarcó Baylac, quien dijo que admite "la bronca de la gente, pero no que se instrumente la violencia como medio de resolución de los conflictos".
El legislador radical aclaró luego: "no ando con matones o guardaespaldas, pueden dialogar conmigo y decirme todo los que se les ocurra, y no van a recibir de mi parte una reacción violenta".
En tanto, una de las manifestantes, Betina Pecora, dijo que estaba previsto que el escrache contra el ex funcionario nacional fuera pacífico, pues sólo "estaba planificado leerle un discurso a ese señor".
En cuanto a su declaración sobre el supuesto complot, Baylac afirmó que existieron "acciones deliberadas de desplazamiento" del ex presidente Fernando de la Rúa, aunque prefirió no hablar de complot porque, según dijo, "no es la palabra" que más le gusta.
Sin afirmar que fue una conspiración ("ello será el resultado de la investigación amplia que está realizando el juez", dijo) Baylac señaló que "la Argentina estaba dividida entre dos proyectos" económicos y el gobierno se manejaba en ese "angosto desfiladero" entre ambas posturas.
Afirmó el ahora diputado que, por un lado, estaban quienes querían la devaluación y, si bien no dio nombres, aludió a los "actores económicos, políticos, empresariales y sindicales" que se oponían a la gestión de las entonces autoridades y que "impedían determinaciones estratégicas". Puso como ejemplo que "si el (ex) presidente De la Rúa hubiera logrado un acuerdo con los gobernadores, seguramente no se hubiera ingresado al default".
Ante una consulta sobre si los saqueos y episodios de violencia registrados en la jornada que culminó con la renuncia de De la Rúa fueron "espontáneos o provocados" dijo que "esas conclusiones las va a sacar el juez".
No obstante, reconoció es "posible que sea legítima la posición de la oposición de no compartir políticas económicas", e insistió en que no tenía "nombres, sino solo sensaciones" que transmitió al magistrado.