El presidente Eduardo Duhalde consideró "bochornoso" el escándalo desatado por la diputada opositora Alicia Castro, que desplegó una bandera estadounidense en el Congreso para protestar contra la modificación de una ley exigida por el FMI.
Fue "realmente bochornoso", dijo Duhalde en declaraciones radiales.
"Vi muy poco, estuve trabajando todo el día. En un noticiero escuché que era para una escena de película. Es realmente bochornoso", analizó Duhalde en una entrevista radial y evaluó que el hecho "colma todo lo imaginable".
Recordemos que en momentos en que el Congreso se encontraba debatiendo la reforma a una ley de quiebras solicitada por el Fondo Monetario Internacional, del cual Estados Unidos es el principal accionista, la diputada Castro desplegó una bandera estadounidense. Tras decir que se debería arriar la bandera argentina del recinto para colocar la estadounidense, Castro dejó la insignia del país del norte sobre el escritorio del presidente de la Cámara, el justicialista Eduardo Camaño, generando el enojo del legislador, que pidió que la retirara.
"Lo de la bandera fue un símbolo y un gesto de que si los legisladores van a seguir tomando las imposiciones del Fondo, contrarias a los intereses que van a representar, directamente tendrían que arriar el pabellón nacional", señaló Castro.
"Quise simbolizar lo que está pasando y lo que muchos sentimos: que el Parlamento es la escribanía donde se legitiman las decisiones que toman los grupos de negocios y los grupos de finanzas en los Estados Unidos y que representa el Fondo Monetario Internacional", agregó.
Sobre la actitud de la diputada Alicia Castro, Atanasof lo calificó como "un gesto teatral e irresponsable" y explicó que "es una excepción ante la actitud madura de todos los legisladores esta semana".
El comportamiento de la diputada, que tuvo lugar ante las cámaras de televisión, provocó la reacción airada de varios legisladores oficiales además de alguna escena de empujones incluida, y el intento en vano de pedir el "desafuero" de la dirigente del gremio de las azafatas.
Horas antes, Castro había negado que su decisión de colocar la bandera norteamericana en el escritorio del titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, haya estado destinada a ser filmada por el cineasta Pino Solanas, tal como lo denunció el jefe del bloque de diputados peronistas, Humberto Roggero. "Es completamente absurdo. Eso se le ocurrió a Roggero, como también se le ocurrió compararme con Silvia Suller, pero dice cualquier cosa porque él no estaba", descalificó la legisladora y agregó: "Yo no tengo idea qué es lo que filma Solanas, como Solanas no tenía idea de lo que yo iba a hacer".
La denuncia del justicialista apuntaba a que en el momento en que se producía el hecho aparentemente el ex diputado y director de "El exilio de Gardel" había estado filmando algunas escenas de la sesión desde la una de las barras del recinto.
Desde Estados Unidos, el embajador Guelar emitió un comunicado en el que sostenía: "Desde el profundo respeto que el pueblo norteamericano tiene por los argentinos, le digo a la diputada Castro que esta gran nación no merece un gesto payasesco".
A su turno, el vocero presidencial Eduardo Amadeo definió como una "payasada" y un "insulto a la República" la conducta de la legisladora y dijo que "es una forma lamentable de hacer política".
Mientras, Alicia Castro, en una áspera polémica rechazó las imputaciones y recordó el debate televisivo que Amadeo mantuvo años atrás con el fallecido diputado frepasista Carlos Auyero, quien justamente murió en el estudio del canal mientras mantenía ese cruce verbal.
La legisladora evocó que en aquella oportunidad "Amadeo acusó al Frepaso de haber provocado un muerte en el Sur, denuncia que Auyero definió como una canallada".
"Recuerdo muy bien y con mucho pesar a Amadeo como polemista y me acuerdo de aquel debate del 17 de abril, donde Amadeo también como hoy dijo una canallada", insistió la legisladora. En su defensa, la diputada explicó que intentó "hacer bien gráfica la situación de humillación y de sometimiento que significa para la Argentina que el FMI legisle".
"El FMI ya no se contenta con mandar en la economía en la Argentina, sino que, además, tiene una intromisión directa en la política", denunció y destacó que "esto es lo que es tan humillante, tan degradante para los argentinos".
"La mitad de los argentinos son pobres y este es el claro resultado de las políticas que propicia el FMI para las colonias", finalizó.