La polémica en torno a un convenio de cooperación nuclear entre Argentina y Australia volvió a instalarse en la Cámara de Diputados cuando, en un plenario de comisiones, se produjo un enfrentamiento entre quienes respaldan y rechazan la ratificación parlamentaria del acuerdo.
El debate fue intenso debido a la presencia de férreos defensores de la iniciativa, entre los que se contaron la embajadora de Australia, Sharym Minahan; el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, José Abreata; y el presidente de la sociedad estatal Investigaciones Aplicadas, Héctor Oteheguy.
En tanto, los integrantes de las comisiones de Energía y de Relaciones Exteriores que participaron del debate se dividieron entre aquellos que se pronunciaron en favor de la ratificación parlamentaria del acuerdo Argentina-Australia y los que denostaron la posibilidad de avanzar en ese sentido. De acuerdo con el argumento de los opositores a la iniciativa, entre ellos el socialista popular Rubén Giustiniani y el frepasista crítico Carlos Raimundi, la ratificación parlamentaria del convenio "dejaría abiertas las puertas para la importación por parte de Argentina de residuos radioactivos".
Por su parte, el radical Marcelo Stubrin y el justicialista Alberto Briozzo destacaron la importancia de ratificar el acuerdo debido a que había posibilitado que Argentina, a través del Invap, comenzara a construir un reactor nuclear para Australia, lo que implicaba un reconocimiento al desarrollo tecnológico del país.
La embajadora de Australia en Argentina buscó debilitar el argumento de los legisladores que se oponían a la ratificación parlamentaria del acuerdo al señalar que "no hay ninguna posibilidad de que se rompa el convenio por el cual Francia procesa los residuos radioactivos generados por Australia".
En el marco de la polémica que signó al encuentro, el mayor contrapunto se produjo cuando Oteheguy aseguró que los opositores a la ratificación legislativa del acuerdo respondían a "una campaña de las multinacionales" para que Argentina "siga siendo un país de cuarta y no avance tecnológicamente". En ese momento, reaccionó ofuscado el justicialista Oscar González, quien dijo que los legisladores no permitirían que en el Parlamento se insultara a los diputados porque si existían "dudas" en torno al tema eso no significaba que quisieran que Argentina fuese "un país de cuarta".
Lo cierto es que, al margen de las distintas posturas frente al tema -tanto el justicialismo como el radicalismo se encuentran divididos internamente en posturas a favor y en contra-, el plenario de comisiones decidió convocar para la semana próxima a representantes de ONGs para que opinen sobre el tema.