Los bloques políticos darán hoy las últimas puntadas a su estrategia para ganar la pulseada en la sesión del miércoles, donde se definirá si el dictamen acusatorio vuelve a comisión o se rechaza el juicio político a los nueve ministros de la Corte Suprema.
La puja entre el oficialismo que quiere cerrar el juicio político y la oposición que busca dejar latente el dictamen es pareja, pero esta situación puede revertirse si el ARI decide finalmente no concurrir al debate que se realizará en el pleno del cuerpo.
En principio, según lo acordado por las principales bancadas, se pondrá a consideración la vuelta a comisión de todas las acusaciones, posición que propone la UCR para que durante el próximo Gobierno sea resuelta la situación de los miembros del alto Tribunal. Si la propuesta radical fracasa, se debatirán las acusaciones producidas por la Comisión de Juicio Político, que el justicialismo podría rechazar haciendo valer su mayoría numérica.
El presidente del bloque del PJ, Humberto Roggero, aclaró en reiteradas oportunidades que los diputados oficialistas tienen en este tema "libertad de conciencia" para votar por el rechazo o la aceptación de los cargos, al no haberse logrado una posición unificada.
Si el peronismo triunfa en su intento de plantear la cuestión de fondo, el volumen de los dictámenes producidos por la comisión demandarían entre dos y tres días de discusión, según estiman fuentes de los bloques mayoritarios.
Anoche comenzaron a circular versiones deslizadas por una legisladora muy cercana a Elisa Carrio de que podrían no dar quórum en la sesión de mañana, aunque lo dejaba supeditado a una reunión de esa fuerza política que se realizará mañana al mediodía. Este trascendido sorprendió a los radicales y peronistas disidentes -cuya cabeza visible es el presidente de la Comisión de Juicio Político, Sergio Acevedo-, pero prefirieron no verter ninguna opinión y confían en que el ARI estará presente en la sesión.
De acuerdo a los números que barajaban los promotores del pase a comisión creían que podrían reunir alrededor de 120 votos, contabilizando 62 de la UCR, 29 del Frepaso, 5 de la Izquierda, 6 del Frepaso, 15 o 20 justicialistas, o algún provincial. Si el ARI que conduce Elisa Carrió se inclina por esta variante de no dar quórum, el oficialismo tendría definitivamente allanado el camino para abrir el debate y rechazar con 80 votos el juicio político a los nueve ministros del tribunal.
Sin embargo en el oficialismo no se barajaba esta alternativa y sus máximos exponentes llamaban a cada uno de su tropa propia para asegurar la presencia de los 100 votos propios, 21 provinciales y 6 cavallistas, para poder imponerse en esa compulsa que hoy aún tiene final abierto.
Un punto que debe definir el arco opositor es qué actitud asumirá en caso de perder la pelea frente al oficialismo y aquí se abre una nueva batalla porque el ARI plantea retirarse, y el radicalismo está dividido entre quienes promueven acompañar la estrategia de la fuerza de Carrió y los que afirman que se deben quedar a dar el debate.