El justicialismo alcanzó al fin esta noche el quórum de 129 legisladores necesarios para tratar sobre tablas el juicio político a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, con la clara intención de archivar la acusación, en lo que se avecina como una maratónica sesión que podría prolongarse no menos de 48 horas.
Apenas pasadas las 22 y luego de una hora de espera con los diputados justicialistas sentados en sus bancas se alcanzó el quórum y el presidente de la Cámara Eduardo Caamaño anunció el inicio de la sesión. Minutos después ingresaban al recinto los diputados del radicalismo, el ARI, los partidos provinciales y los peronistas disidentes, entre quienes se contaba el presidente de la Comisión, Sergio Acevedo quien comenzó con la lectura de la acusación de ese cuerpo parlamentario, iniciando por los cargos contra el presidente del Máximo Tribunal, Julio Nazareno.
Acevedo, cargó contra Nazareno al sostener que el magistrado obtuvo "una pensión vitalicia" equivalente al sueldo que percibe como miembro de la Corte.
El legislador santacruceño apuntó a las causales de mal desempeño, desechando así los argumentos de quienes sostienen que los jueces no pueden ser juzgados por el contenido de sus sentencias.
El presidente de la Comisión de Juicio Político de Diputados advirtió también que la Argentina no puede debatirse entre "la impunidad" y la "gobernabilidad", al reconocer que existen legisladores que temen juzgar a la Corte ante el peligro de quiebre institucional. Acevedo reconoció la existencia de temores porque "avanzar" en el juicio "puede significar un fallo que ponga en peligro" al país. A la vez explicó que algunos miembros de la Corte han "coaccionado, presionado a otros poderes del Estado" para que "este mecanismo no prosperara".
De esta manera, el oficialismo abrió la demorada discusión del enjuiciamiento al tribunal sin la ayuda del radicalismo, el Frepaso, el ARI y los peronistas disidentes, que mantuvieron la estrategia de retacear el quórum para impedir el tratamiento del dictamen acusatorio.
Ahora, la preocupación del justicialismo está centrada en poder tener los 85 votos que le permitan sepultar definitivamente el juicio a la Corte, cuya investigación se abrió en febrero cuando un fallo sobre el corralito provocó un enfrentamiento entre el Poder político y el tribunal. Si bien en la conducción del oficialismo estaban convencidos que contarán con los sufragios para bloquear el juicio político, los números estarán muy ajustados en la acusación contra el presidente del tribunal, Julio Nazareno.
La votación del juicio político a Nazareno que tiene 44 cargos será crucial para definir el futuro de la mayoría del tribunal, ya que si es rechazado este enjuiciamiento esta situación se repetirá en el resto de los nueve ministros porque tienen menos imputaciones.
Esta incógnita se mantendrá hasta el final del debate que se prolongará hasta mañana y cargará aún mas de tensión la sesión que se inició esta noche cuando el justicialismo pudo alcanzar el piso de 129 diputados con la ayuda de cavallistas y provinciales. Pero para alcanzar este objetivo debieron mediar tres meses y cinco intentos infructuosos, en el cual el bloque institucional de la comisión de Juicio Político conformado por peronistas disidentes, radicales, frepasistas y ARI lograron trabar el tratamiento de la acusación.
De hecho, el oficialismo pudo conseguir su meta de abrir el debate con la incorporación de dos justicialistas porteño Diego Santilli y el pampeano Horacio Aníbal Fernández que asumieron en una sesión especial que se realizó a la tarde para discutir el CER.
En cambio, el radicalismo mantuvo firme su postura de no dar quórum, pese a las insistencias versiones que existieron en la trascendente jornada de que había un grupo de diputados dispuestos a sentarse en sus bancas para poder habilitar la discusión del dictamen.
El alivio en el justicialismo llegó tras una espera de un hora, cuando a las 22 ingresaron los dos últimos legisladores que permitieron llegar al número de 129, el peronista correntino José Rodolfo Martínez Llano, y la ex frepasista y ahora miembro del grupo provincial Marta Argul.
Así se llegó al demorado debate que promete ser picante y de alto voltaje político y quedó demostrado en su primera hora cuando se produjo un fuerte altercado entre el presidente de la comisión de Juicio Político, Sergio Acevedo, y el puntano Oraldo Britos.
Pero no fue el único incidente que ocurrió, sino que se produjo una polémica al finalizar el discurso de Acevedo por la intención del resto de los promotores de la acusación de continuar explicando el dictamen de mayoría, lo que fue rechazado por el oficialismo.
El justicialismo reclamó que la menemista Alejandra Oviedo hiciera uso de la palabra para exponer su rechazo al juicio político, en virtud de ser la autora de uno de los dictamenes de minoría. Previo a este hecho, Acevedo pronunció un discurso de una hora, donde esgrimió los argumentos para promover el juicio político a Nazareno y advirtió: "Sabemos que la Argentina no puede debatirse entre dos situaciones la de la impunidad y la gobernabilidad".
La segunda oradora fue la menemista Alejandra Oviedo, quien planteó que a los jueces "no se los puede juzgar por sus sentencias", y que en el caso de la embajada de Israel los "jueces han sido juzgados en otro pedido de juicio político".
Alrededor de las 21 la mayoría diputados justicialistas habían quedado en sus bancas a la espera de juntar el quórum para habilitar la sesión de tablas en la que se debatiría el juicio político a la Corte Suprema, tras finalizar la reunión especial en la que se aprobó la ratificación del decreto que estableció el mecanismo de aplicación del CER.
Para evitar dispersiones el jefe de la bancada oficialista, Humberto Roggero (Córdoba), solicitó a sus diputados y al titular de la Cámara baja, Eduardo Camaño, que permitiera permanecer en sus bancas "a todos aquellos interesados en celebrar la sesión de tablas". La respuesta de la diputada Elisa Carrió (ARI-Chaco) no se hizo esperar y le reclamó a Camaño que cumpliera con lo acordado en la reunión de labor parlamentaria, en el sentido de que la sesión de tablas se iba a celebrar una hora después de finalizada la especial.
El presidente del cuerpo saldó en ese momento la discusión asegurando que "ambas propuestas no son excluyentes", por lo que le permitió al PJ esperar en el recinto hasta que se inicie, o no, la sesión para tratar el juicio al máximo tribunal. Sin embargo, a media tarde comenzó a correr un rumor que aseguraba que al peronismo le faltaría un diputado para lograr el quórum, misterio que se develó recién a las 22.
De todas maneras, fuentes del radicalismo habían advertido que existía un importante sector de la bancada que "ya no aguanta más" la situación y que "salvo que al PJ le falten 20 o 30 diputados, bajará al recinto a dar el debate".