Luego de más de 24 horas de debate, el oficialismo logró imponer su decisión de evitar el enjuiciamiento contra la Corte Suprema de Justicia, al rechazar esa medida impulsada por buena parte de la oposición y tropa propia contra los nueve miembros del Alto Tribunal.
El dictamen acusatorio contra los miembros de la Corte Suprema de Justicia concluyó con el rechazo en el marco de un debate signado por las enfáticas exposiciones de los impulsores de la acusación y por la férrea defensa de los ministros sostenida por los diputados menemistas.
La decisión final fue apurada luego de varios reclamos para que se cerrara el debate, a pesar de que aún restaban numerosos diputados que figuraban en la lista de oradores. El titular del Alto Tribunal, Julio Nazareno, fue en quien se concentró el debate por ser el juez sobre quien pesaba la mayor cantidad de cargos. Los números de la votación lo certificaron, por cuanto fue quien más votos cosechó a favor de su enjuiciamiento: 143, los que no fueron suficientes para permitir el proceso, ya que 89 votaron en contra y hubo dos abstenciones, lo que fue suficiente para evitar el juicio.
Segundo en esta suerte de ranking negativo resultó Adolfo Vázquez, quien cosechó 140 votos por el enjuiciamiento, 93 en contra y 3 abstenciones; luego figuraron Eduardo Moliné O'Connor (139-95-2), Antonio Boggiano (131-97-8) y Augusto Belluscio (122-109-5). Detrás figuraron Julio Petracchi (72 a favor del juicio, 158 en contra); Carlos Fayt (85-135) y Gustavo Bossert (63 por el juicio y 168 en contra) fue el qu emenos votos por el juicio cosechó.
Los discursos enfervorizados estuvieron a la orden del día aún con la perspectiva de que el oficialismo tendrá el número suficiente como para rechazar las acusaciones y desactivar las acusaciones contra los ministro de la Corte.
Los promotores del enjuiciamiento mantuvieron hasta último momento las esperanzas de llegar a los dos tercios para acusar a Nazareno y aseguraban que si alcanzaban su objetivo cosecharían más de 140 votos. El denominado bloque institucional de la Comisión de Juicio Político aseguraba contar con los sufragios de 65 radicales, 30 del ARI, 5 de la izquierda, 5 del FrePaSo, 25 o 30 justicialistas y unos 10 provinciales.
La mayoría de los provinciales también se inclinaba por votar la acusación de Nazareno, pero adelantó que avalará el juicio a todos los jueces del máximo tribunal de la Nación, según informó el demócrata progresista Alberto Natale
Sin embargo, los votos en contra del enjuiciamiento fueron suficientes para parar la medida.
La sesión que había pasado a un cuarto intermedio, se reinició a las 11 del jueves en punto, con apenas 19 diputados en el recinto, con la exposición de la radical Marta Milesi, quien así continuó con los alegatos de miembros de la Comisión de Juicio Político que se iniciaron ayer con su titular, el peronista rebelde Sergio Acevedo.
Milesi centró su alegato en el denominado "caso (Carlos) Fayt", miembro de la Corte, a quien el resto de sus colegas le permitió permanecer en el tribunal al declarar inconstitucional la cláusula de la Constitución Nacional reformada en 1994 que lo obligaba a jubilarse a los 75 años. "La ley debe ser respetada por quienes deben aplicarla", afirmó Milesi.
Después fue el turno del radical Juan Minguez, quien también se refirió al caso Fayt, pero para fustigar a todos los magistrados por no haberse excusado de actuar ya que tenían "una relación personal" con el juez. El peronista rebelde Guillermo Johnson dijo, siempre sobre el mismo tema, que la comisión "no encontró ningún antecedente" que avalara la actitud de la Corte.
El primer defensor del tribunal de la jornada de ayer -el miércoles lo había hecho la peronista riojana Alejandra Oviedo- fue el menemista Manuel Baladrón (La Pampa), quien aseguró que los cargos que se le imputan a la Corte "son cosa juzgada, porque el Congreso ya los trató en 1996 y en 1999".
En ese sentido, Baladrón dijo que los acusadores pretenden "encontrar pruebas donde no las hay" y afirmó que si bien respeta el clamor popular "las cacerolas no pueden llevarnos a voltear a un poder del Estado".
Antes de Baladrón había sido el turno de Elisa Carrió (ARI), una de las principales cuestionadoras del accionar de la Corte Suprema, a la que acusó de cometer "negligencias graves" de "encubrimiento" al investigar el atentado contra la Embajada de Israel.
"El arma contra la violencia es la paz, pero la paz no viene de la mano de la impunidad sino de la justicia, de la verdad y de la condena. Nosotros (los impulsores del juicio político a los integrantes de la Corte) no nos resignamos a que se quiebren tantas conciencias para ganar", aseveró la líder del ARI. Más aún, para Carrió "cuando decimos que hubo una investigación negligente estamos siendo inmensamente generosos, porque es simplemente encubrir lo obvio".
Anticipándose a los que después iba a sostener Baladrón, la diputada chaqueña dijo que "no hay cosa juzgada porque nunca se juzgó", argumento que compartió con el radical Hernán Damiani.
El radical Carlos Iparraguirre, en tanto, fustigó a Nazareno por no haberse excusado en la causa por la venta ilegal de armas, teniendo en cuenta la amistad que lo une con el ex presidente Carlos Menem. En ese sentido, agregó que el presidente de la Corte "forzó las interpretación de normas, doctrina y jurisprudencia para intervenir en la causa que involucró a Menem, con quien está probado que había compartido un estudio jurídico en La Rioja".
También expuso el diputado radical Hernán Damiani, integrante de la Comisión de Juicio Político y uno de los impulsores del dictamen acusatorio a la Corte Suprema, quien fustigó al oficialismo al afirmar que "no se puede cambiar impunidad por gobernabilidad".
En tanto, el justicialista José Falú, integrante del llamado grupo Talcahuano dentro del bloque del PJ, señaló esta tarde en el marco de su discurso que "en esta Argentina de los últimos años, sin prisa y sin pausa, gradualmente se fue formando un unicato que se puso al servicio de uno pocos, de no más de cien grupos de poder político y económico". Además, el legislador tucumano denunció que, en este marco, "es que termina el tercer poder del Estado (en alusión al Legislativo) sometido a la extorsión de este juego diabólico de jueces inamovibles por legisladores vaciados de facultades y un gobierno jaqueado por su debilidad y porque los jueces desenvainaron sus armas".
En tanto, el provincial Alberto Natale esgrimió como argumento para apoyar la acusación de Nazareno y otros miembros de la Corte afirmó que "creemos que hay jueces que no han honrado el principio de independencia judicial", pero objetó que la comisión haya impulsado el juicio político a la totalidad del tribunal. En tanto, el socialista Héctor Polino cuestionó el accionar del tribunal en la sentencia a favor del rebalanceo telefónico, al afirmar que existió un "contubernio" de algunos magistrados con las empresas concesionarias.
En el último tramo del tratamiento de la acusación expuso el presidente de Acción por la República, Guillermo Alchouron, quien aseguró que es "nulo" el procedimiento de la comisión de Juicio Político por no haberse excusado los abogados del fuero federal. En cambio, el socialista Ricardo Rivas defendió el juicio político a la Corte Suprema y advirtió a los justicialistas que "si siguen defendiendo lo indefendible ninguno de nosotros podremos caminar en la calle", mientras que José Vitar dijo que "no es posible construir un país sobre la base de la violación a la ley".
Luego lo hizo el presidente del bloque del Frepaso, Darío Alessandro, quien aseguró que se debe promover el juicio político al presidente de la Corte Suprema de Justicia, porque ha demostrado "tener falta de independencia" para administrar justicia. Al exponer en el debate que se realiza en la Cámara de Diputados, Alessandro subrayó que "la causal de falta de independencia quedó demostrado en la conducta desempeñada por Nazareno en las sentencias de armas, en el caso Moneta y en el rebalanceo telefónico".