El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, consideró que "hay consenso" en los distintos bloques parlamentarios en ratificar el llamado a elecciones generales para el 30 de marzo, tal como lo solicitó el presidente Eduardo Duhalde mediante un proyecto de ley remitido al Congreso.
"Conversamos con representantes de los distintos bloques y tenemos la impresión de que hay consenso para llevar adelante la agenda legislativa", afirmó Atanasof, y al mismo tiempo destacó que el Gobierno considera que "la mayoría de esos actores políticos quieren elecciones el 30 de marzo" tal la convocatoria del Poder Ejecutivo.
Fuentes consultadas en la Casa Rosada señalaron que el Gobierno confía en que la próxima semana podría alcanzar un acuerdo con la Unión Cívica Radical, Acción por la República y los partidos provinciales para ratificar mediante una ley la convocatoria a elecciones nacionales para el 30 de marzo, a pesar de la fisura registrada en el seno de la bancada justicialista.
Para las fuentes, si el Gobierno logra que el Parlamento fije con una ley las elecciones del 30 de marzo, se logrará que caiga la judicialización del debate y empiece a correr el cronograma electoral" que dispone la legislación vigente.
De ratificarse la fecha de comicios presidenciales, los partidos tendrán tiempo hasta el 5 de febrero para presentar sus listas, y hasta el 28 de enero para oficializar las alianzas, por lo que se estimaba en la Casa de Gobierno que "el único debate que se mantendrá en pie serán las internas del Justicialismo".
En ese sentido, Atanasof -en su habitual conferencia de prensa matutina-, ratificó una vez más que la administración del presidente Duhalde "quiere elecciones el 30 de marzo y que este gobierno termine su mandato el 25 de mayo".
Al respecto desvirtuó las manifestaciones de los dirigentes que afirman que el jefe de Estado pretende mantenerse en el cargo más allá del 25 de mayo, al afirmar que se trata de "puro declaracionismo, provocaciones propias de los tiempos electorales y de la pobreza del debate político".
Al ser consultado sobre las dificultades que podría sufrir la agenda parlamentaria tratada por el ejecutivo y las bancadas de ambas cámaras, Atanasof consideró que la diferenciación del grupo de legisladores menemistas dentro del Justicialismo "es la formalización de una situación que ya se venía dando de hecho".
"Se trata de una corriente interna partidaria que se ha dado un nonbre en el seno del bloque justicialista, pero no hay ningún tipo de modificación ni peligro de que el Parlamento pueda tener dificultades", resaltó.