El acuerdo político sellado entre el justicialismo y el radicalismo allanó el camino para que se pueda sancionar esta semana en el Congreso el nuevo cronograma electoral, la aceptación de la renuncia del presidente Eduardo Duhalde y la suspensión de la ley de elecciones internas, obligatorias y simultáneas.
A la luz de estos consensos sellados en el máximo nivel dirigencial, el miércoles se votará en la Cámara de Diputados el llamado a elecciones para el 27 de abril, la eventual segunda vuelta para el 18 de mayo, la convalidación de la dimisión de Duhalde, y la suspensión de las internas abiertas.
El vicepresidente del bloque justicialista, José Díaz Bancalari, el presidente del bloque radical, Horacio Pernasetti, y el provincial Alberto Natale confirmaron que existe un compromiso para aprobar este miércoles en Diputados el cronograma electoral. Mientras tanto el Senado podría convertir en ley este proyecto en la sesión que se celebrará el jueves, confiaron fuentes cercanas al bloque oficialista.
El acuerdo sobre el cronograma electoral plasmado en un documento firmado ayer en la residencia presidencial de Olivos por Duhalde, la mayoría de los gobernadores y los presidentes de las bancadas parlamentarias, busca terminar la judicialización del cronograma electoral. En ese sentido, el presidente Eduardo Duhalde sostuvo que "se decidió terminar con la incertidumbre y decirles a los argentinos cuál será la fecha de elección" presidencial y aseguró que "no habrá modo alguno para que varíe".
En el consenso al que llegaron Duhalde y la mayoría de los gobernadores, a excepción de los mandatarios de La Rioja, San Luis, Salta y La Pampa, se incluyó además la suspensión de las internas abiertas y simultáneas para el próximo turno. Con el acuerdo para fijar un nuevo cronograma electoral, el Gobierno busca emitir una señal de certidumbre política sobre la duración de la transición que encabeza Duhalde, tanto de cara al frente político interno como ante el Fondo Monetario Internacional.
Es que el organismo de crédito internacional incluyó en su lista de exigencias a la Argentina la construcción de un consenso político que sustente la instrumentación de las reformas que pide a cambio de la firma de un acuerdo con el Gobierno.
En el punto 5 del acuerdo firmado entre la Nación y las provincias, con la participación de los líderes políticos del Congreso, se estableció el consenso para "impulsar en la presente semana el tratamiento parlamentario de la renuncia del presidente, al 25 de mayo de 2003". También se propone como "fecha de elección para el presidente y vicepresidente el 27 de abril y una segunda vuelta, en caso de que corresponda, el 18 de mayo".
En ese mismo punto se propicia la aprobación parlamentaria de la suspensión "por única vez, en todos sus términos, de la ley 25.611 De internas abiertas y simultáneas para presidente, vicepresidente y legisladores nacionales".
Tras el acuerdo entre Duhalde y los gobernadores de 20 provincias, la Cámara de Diputados discutirá este miércoles un proyecto para suspender, por única vez, la ley que estableció las internas abiertas y simultáneas de los partidos políticos.
Este camino fue apoyado por los gobernadores radicales, con el chaqueño Angel Rozas a la cabeza, quien se pronunció a favor de que "esta semana" se fije el nuevo cronograma electoral.
La fecha del 15 de diciembre es defendida por los seguidores de Menem y Rodríguez Saá, los precandidatos presidenciales que enfrentan al presidente Duhalde en la interna justicialista.
"Queremos que se respete el cronograma original y que las elecciones se realicen el 30 de marzo del 2003", aseguró la gobernadora de San Luis, Alicia Lemme, al retirarse de Olivos sin firmar el acuerdo que propuso Duhalde. Idéntica postura había adoptado minutos antes el gobernador de La Rioja, Angel Maza, mientras que el salteño Juan Carlos Romero -compañero de fórmula de Menem- directamente no participó de la cumbre de Olivos.
Tampoco avaló el nuevo cronograma electoral el gobernador de La Pampa, Rubén Marín, quien ejerce la jefatura del Consejo Nacional del PJ porque Menem está de licencia.
El acuerdo entre el Gobierno y las provincias incluyó varias de las exigencias del FMI y estableció además un nuevo cronograma electoral, como para dar un horizonte de "certidumbre" al poderoso organismo de crédito internacional de los próximos pasos políticos para el recambio presidencial.
Duhalde, los gobernadores y los principales jefes parlamentarios anunciaron el acuerdo -plasmado en un documento de 12 puntos- tras siete horas de intensos debates en la residencia de Olivos, que habían comenzado ayer por la noche.
Duhalde también destacó el hecho de que el documento final de la cumbre de Olivos incluyera en primer término "sostener y ampliar los programas sociales y mejorar su aplicación para combatir con eficiencia los efectos de la pobreza y la indigencia". También destacaron este punto de acuerdo gobernadores peronistas y radicales que habían advertido, durante las deliberaciones, que corrían el riesgo de quedar ante los argentinos como ajenos a la realidad mientras en el país "los chicos se están muriendo de hambre".
Pero además del cronograma electoral y el apartado social, el resto de los puntos que figuran en el documento están directamente relacionados con las exigencias que viene haciendo el FMI ante las misiones negociadoras que envía el Gobierno a Washington.
Por eso es que el ministro que lleva la negociación, Roberto Lavagna, se mostró confiado tras la difusión del documento en que este nuevo elemento le permitirá al Gobierno "avanzar para cerrar el acuerdo" con el FMI.
"Aspiramos a que ahora el Fondo Monetario amplíe su consideración y podamos avanzar en cerrar el acuerdo", sostuvo el titular del Palacio de Hacienda en la residencia de Olivos.