La ratificación parlamentaria del acuerdo electoral entre el presidente Eduardo Duhalde y los gobernadores fracasó ayer en la Cámara de Diputados por la exigencia del bloque radical de tratar primero la situación de los deudores hipotecarios.
El anuncio del bloque radical, en el sentido de que no bajaría al recinto si el oficialismo no daba garantías de incluir en el temario de la sesión la normativa para los deudores hipotecarios, desvaneció lentamente las posibilidades de sesionar, al menos hoy.
Los 60 diputados radicales son los únicos que pueden ayudar al oficialismo a lograr el número de 129 votos que se necesitan para dar rango de ley a los tres puntos de la iniciativa: nuevas fechas de elecciones; aceptación de la renuncia del Presidente el 25 de mayo; y suspensión de las internas abiertas y simultáneas por única vez. El nuevo cronograma electoral establece el 27 de abril para la elección general, el 18 de mayo para la eventual segunda vuelta y el 25 de mayo para el traspaso presidencial.
La sorpresiva decisión de la UCR obligó al justicialismo a suspender la deliberación convocada para esta tarde y a encarar una laboriosa negociación en altos niveles gubernamentales para superar esta controversia que ayer volvió a paralizar nuevamente a la Cámara de Diputados, que no sesiona desde hace un mes y medio.
Así se gestó la reunión que se realizó entre los ministros del Interior, Jorge Matzkin; y de Economía, Roberto Lavagna, con las autoridades de los bloques del PJ, la UCR y provinciales para buscar una solución definitiva a la espinosa cuestión de los remates hipotecarios.
Ahora la expectativa está puesta en los consensos que se pueden enhebrar hoy en la comisión formada entre el Gobierno y los bloques parlamentarios, para acordar el texto de un decreto de necesidad y urgencia que sea refrendado la próxima semana. Si bien el justicialismo busca alcanzar un acuerdo con la UCR para poder realizar el miércoles la última sesión del período ordinario, el oficialismo vertió duras acusaciones contra sus adversarios radicales por haber condicionado la sesión a una solución definitiva a las ejecuciones hipotecarias.
"Es altamente preocupante que la UCR sea, en la actualidad, el principal representante de la Argentina de la palabra incumplida, borrando con el codo lo que firmó 48 horas antes", aseveró el bloque del PJ.
"Nuestra posición es una e inmodificable: primero debemos arreglar la situación de los deudores hipotecarios y luego tratar los temas electorales", señaló el secretario de la bancada de la UCR, Mario Capello, cuando promediaba la tarde.
Mientras hablaba Capello, el presidente del bloque radical, Horacio Pernasetti, se trasladaba a Jefatura de Gabinete para intentar consensuar un proyecto para los deudores hipotecarios que el Gobierno avale.
El radicalismo tiene cinco proyectos que contemplan una salida para los deudores hipotecarios, tanto particulares como Pymes, que considera "prioritarios" en el debate legislativo.
Capello aclaró en este sentido que "no tenemos ningún problema con la cuestión electoral, pero consideramos muchos más importante resolver la incertidumbre de miles de deudores".
La especulación en el PJ es que el radicalismo busca rédito político condicionando su colaboración a sancionar una salida a las deudas hipotecarias, un tema de alto impacto en las capas medias de la sociedad que la UCR buscar captar para las próximas elecciones.
El Gobierno buscó durante toda la jornada de ayer que los diputados radicales apoyaran la ratificación del cronograma electoral, y a última hora, cuando ya la sesión en la Cámara baja había fracasado, la Casa Rosada se convirtió directamente en el escenario de las negociaciones. Allí el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y los ministros Roberto Lavagna (Economía) y Jorge Matzkin (Interior) se encontraron con los jefes de los principales bloques de Diputados y avalaron la creación de una comisión que se reunirá hoy -en un lugar no precisado- desde las 16.30.
Por la Casa Rosada pasaron el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño; el jefe del bloque radical, Horacio Pernasetti; el provincial Alberto Natale y legisladores de otros bloques, como el frepasista Darío Alessandro. Según pudo saberse, se acordó en ese lugar la creación de una comisión integrada por funcionarios del Poder Ejecutivo y legisladores para consensuar un proyecto sobre los deudores hipotecarios, el tema que antepuso la UCR para tratar el cronograma electoral.
Ya a comienzos de la tarde la Casa Rosada fue el escenario de frenéticas reuniones: la zaga comenzó a las 15, cuando el presidente Eduardo Duhalde convocó a su despacho al ministro del Interior. Matzkin recibió entonces instrucciones precisas del Presidente para "destrabar" la complicación generada entre el Gobierno y el bloque del radicalismo, por lo que se comunicó telefónicamente con Pernasetti.
De esa conversación salió una convocatoria posterior a los presidentes de los bloques de diputados justicialistas, de la UCR, provinciales y el Frepaso a la Casa de Gobierno, a la que se sumó Lavagna.
En este contexto, la presencia del ministro de Economía fue clave para avanzar en un proyecto concreto y dar una solución a los deudores hipotecarios, porque se trata de un tema que el FMI observa con especial atención.