El presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, advirtió que una eventual redolarización de los depósitos podría llevar a la hiperinflación o el cierre generalizado de bancos si la Corte Suprema obliga a las entidades a reintegrar todos los ahorros en su moneda original en el mismo día, aunque aclaró que eso no sucedería con una solución inspirada en un Plan Bonex con un plazo a diez años.
Al ofrecer en el Senado detalles del programa monetario para el 2003, Pignanelli afirmó que los efectos de un eventual fallo del Máximo Tribunal en favor de la devolución de los depósitos atrapados por el corralito en su moneda de origen "van a depender de cómo se redolarice". En este sentido, el funcionario explicó que, si los miembros de la Corte Suprema, en un eventual fallo que -según versiones- podría ser definido en la primera quincena de diciembre, "dan un plazo tipo Bonex a diez años" para devolver los depósitos que habían sido originalmente hechos en dólares, "la política monetaria lo puede absorber sin hiperinflación".
En cambio, Pignanelli señaló que si la devolución en dólares de los depósitos atrapados en el corralito financiero tuviera que concretarse en un día "eso es sinónimo de hiperinflación".
Por otra parte, el Banco Central de la República Argentina partió del presupuesto de que no habrá una ruptura con el Fondo Monetario Internacional para diseñar el programa monetario del año próximo y fijó como uno de sus principales objetivos no sólo "mantener estable el tipo de cambio" sino también "que haya una tendencia a la baja" en la cotización del dólar. En este sentido, al exponer el programa monetario del 2003 ante senadores de las comisiones de Economía y de Presupuesto, las autoridades del Central consignaron haber partido del presupuesto de que "por lo menos de acá a mediados del año que viene -cuando está prevista la asunción de un nuevo Presidente- va a estar claro que el país no rompió con el Fondo".
"De acá a esa fecha no hay un escenario de ruptura explícita con el Fondo, lo cual sería una amenaza para el programa monetario. Con esto no queremos decir que vamos a arreglar antes, pero lo que queremos decir es que no vamos a romper", sostuvo Alejandro Henke, economista del BCRA, al exponer los presupuestos sobre los que partieron para definir el programa monetario.
En el marco de una reunión que se desarrolló en el Salón de Lectura del Senado, Pignanelli, junto a Henke, Ricardo Branda, director de la entidad, y a otros funcionarios, ofreció detalles a los legisladores sobre el programa monetario delineado para el 2003, cuya previsión resulta vital para la definición del Presupuesto.
En esa exposición, las autoridades del Central señalaron que "el objetivo del programa monetario del 2003 es no sólo que se mantenga estable el tipo de cambio sino que haya una tendencia a la baja", aunque también mencionaron como otras metas "mantener la estabilidad de precios" y "recomponer las reservas v como complemento de expectativas de apreciación del peso". Además, nombraron como otro de los objetivos de la política monetaria diseñada para el año próximo el restablecimiento de "la liquidez sistémica" con el fin de poder "enfrentar los vencimientos de Cedros (Certificados de Depósitos Reprogramados)".
Por otro lado, las autoridades del BCRA destacaron ante los senadores la importancia de "restaurar la confianza en el sistema financiero", la necesidad de iniciar un proceso de "reestructuración de la deuda pública y privada" y avanzar en "una liberación gradual del mercado de cambios y de capitales".
Además, consignaron que la caída del Producto Bruto Interno (PBI) durante el 2002 "va a ser del 11 por ciento" y estimaron que "el superávit de la balanza comercial será de más de 15.000 millones de dólares".
Por otro lado, precisaron que "la caída en stock (de depósitos) por los amparos judiciales fue, al 15 de noviembre, de 3.890 millones de pesos", aunque destacaron que, "a partir de agosto, la caída originada por los amparos fue neutralizada por el aumento de los depósitos", dado que, de hecho, "los depósitos a plazo aumentaron un 30 por ciento anual".