Con un marcado énfasis en el combate contra la delincuencia, una férrea defensa de su gestión y elogios para el presidente Eduardo Duhalde, el gobernador Felipe Solá inauguró un nuevo período de sesiones ordinarias de la Legislatura de la provincia de Buenos Aires.
Ante legisladores y funcionarios, Solá desgranó un largo discurso en el que afirmó también que su gestión está "recuperando el barco" del Estado bonaerense luego de haber transitado "la crisis más profunda de que se tenga memoria en nuestra Provincia", y dirigió elogios al presidente Eduardo Duhalde. Buena parte del discurso de Solá en la apertura del 131 período de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense abordó la problemática de la seguridad, y el gobernador advirtió que se convertirá en un tema "casi único para algunos candidatos", en tácita referencia a Aldo Rico y Luis Patti.
"La lucha por la seguridad es una prioridad de mi gobierno a la que le dedicaré el máximo de mi tiempo personal, pero no admite lecturaS ideológicas ni especulaciones políticas", afirmó Solá al pronunciar su diScurso ante la Asamblea Legislativa provincial. Precisó que la seguridad "no es de izquierda ni de derecha, no es progresista ni conservadora, garantista ni autoritaria, es una condición indispensable para la convivencia civilizada y democrática".
Solá criticó además a los candidatos a gobernador que convierten a la seguridad "en un tema único, reduciendo el problema a una fórmula simplista y opinan escondiendo el fracaso personal, o de posiciones cómodas que ignoran la miseria existente y la posibilidades reales del Estado provincial de llevar adelante la lucha contra la delincuencia".
Adelantó que para este año, el presupuesto para Seguridad se incrementó en 160 millones de pesos con respecto al año anterior "con lo que estará por encima de los 1.100 millones de pesos".
Durante su extenso discurso ante la Asamblea Legislativa, Solá trazó un panorama de las condiciones en que le tocó gobernar cuando se hizo cargo del gobierno el año pasado "con una provincia que no podía pagar los salarios, no tenía acceso al crédito y donde cotidianamente se auguraba que el estallido social sangriento ocurriría al día siguiente". Detalló que el déficit de este año de la provincia se reducirá a 700 millones de pesos y aseguró que "se aumentó el presupuesto en áreas consideradas críticas, como la seguridad, el Servicio Penitenciario, planes sociales, Salud y transferencia a municipios". En ese marco, se comprometió a terminar para fin de este año con el recorte salarial que se aplica por la emergencia económica a los sueldos de bolsillo superiores a los 1.200 pesos de los estatales provinciales.
"El 31 de diciembre de este año termina la vigencia de la ley de Emergencia Económica y el sector afectado por la reducción de sus salarios recuperará, a partir de ese día, el total de sus haberes", aseguró. Explicó que estabilizada la crisis "necesitamos urgentemente retomar la senda del crecimiento acelerado que permita superar en corto tiempo los problemas sociales más graves" y aunque aclaró que esto es tarea del próximo gobierno nacional "la provincia debe ayudar".
"El desafío consiste ahora en transformar ese millón de planes de desempleo en millones de puestos de empleo, porque el asistencialismo debe cederle paso a una política productiva", resaltó.
Solá citó como ejemplo de reactivación el desarrollo del turismo que, durante este año, generó en la provincia "62 mil puestos de trabajo directos y 170 mil indirectos" y agregó que los más de 8 millones de turistas que visitaron la Costa Atlántica "gastaron una cifra superior a los 2.200 millones de pesos".
Resaltó también la inversión realizada en el área social "que superará los 2.000 millones de pesos" y aseguró que trabajará conjuntamente con el gobierno nacional "para saldar la deuda que tenemos con aquellos que deben ser incluidos para reconstruir el contrato social".
"En circunstancias que sólo presagiaban el fracaso y cuando la violencia y la anarquía ponían en riesgo a la República y al Estado de Derecho y cuando eran más los que huían que los que daban la cara, el presidente no dudó en dar un sí que podría haberlo condenado para siempre".
"Veamos donde quedaron los presagios apocalípticos, recordemos los momentos en la que la tormenta arreciaba y el desmantelado barco de la República amenazaba con naufragar y tendremos entonces la honestidad de reconocer las condiciones de un jefe de Estado que supo estar a la altura de las circunstancias", afirmó.
También consideró que la provincia de Buenos Aires "necesita un próximo presidente" de la Nación que haga justicia con sus reclamos y que tenga "una clara comprensión de nuestra problemática social".