Los diputados del justicialismo tienen sus fichas puestas en la reunificación del bloque tras las elecciones presidenciales al punto que, de hecho, ya iniciaron conversaciones tendientes a allanar el camino para el retorno de los sectores que emigraron de la bancada.
Si bien la geografía justicialista aún está en sintonía con la fragmentación del partido en torno a los distintos candidatos, lo cierto es que todos los sectores saben que, gane quien gane en los comicios, si el próximo mandatario es del PJ -cuestión que dan por descontada- deberá encontrar en el Congreso un terreno pacificado.
Es así que, mientras cada uno pugna por su propio sector o por su propia postura en la campaña, duhaldistas, kirchneristas, adolfistas, menemistas, delasotistas, reutemistas e independientes apuestan -silenciosa o abiertamente- también a la reunificación de la bancada después del 27 de abril o, eventualmente, del ballottage del 18 de mayo.
Actualmente, el mapa justicialista de la Cámara baja está dividido en tres partes: por un lado, el bloque formal del PJ, integrado por un heterogéneo grupo de 80 legisladores y, por el otro, dos bloques apartados, uno de ellos menemista (el Azul y Blanco, con una treintena de diputados) y otro adolfista (el Frente Movimiento Nacional y Popular, con ocho diputados). Referentes de todos los sectores coinciden en que los 118 diputados justicialistas, o al menos su mayoría, deberán convivir bajo el mismo techo tras la asunción de un nuevo presidente el 25 de mayo, aunque reconocen que deberán hacer una tarea laboriosa para poder volver a reunirse en una misma mesa.
En ese escenario, las fichas de la negociación están colocadas en el presidente de la Cámara de Diputados, el justicialista Eduardo Camaño, quien se ha convertido en el virtual jefe del bloque desde que el cordobés Humberto Roggero abandonó la presidencia de la bancada.
En ese sentido, el titular del cuerpo se comprometió a trabajar "las horas que hagan falta para que el justicialismo se vuelva a sentar en la misma mesa más allá del sector al que represente cada diputado", aunque dio por hecho que recién se podrá avanzar en ese sentido cuando se defina el nuevo presidente.
De hecho, Camaño también consideró -siempre dando por hecho el escenario de un triunfo justicialista en los comicios- que "el candidato que se imponga tendrá derecho a opinar" sobre quién podría encabezar el bloque con la salvedad de que deberá ser alguien que lo represente pero que a la vez "reúna consenso".
Para el santacruceño Sergio Acevedo, las perspectivas no son tan optimistas: "No creo que sea fácil que pueda volver a unificarse todo el bloque. La mayoría seguramente volverá a la bancada, pero no me parece que sea tan fácil que vuelvan los ultramenemistas", afirmó.
En tanto, el duhaldista José María Díaz Bancalari planteó que "el bloque justicialista debe volver a tener una representación única tras las elecciones nacionales" y, en ese sentido, llamó a "actuar con la máxima responsabilidad para que ello ocurra y el nuevo presidente tenga una sola bancada".
"El jefe de Estado debe tener una sola fuerza política del peronismo, con una sola conducción y que actúe en consonancia con el nuevo presidente, quien a la vez tendrá una tarea importante que es encarar una propuesta nacional abarcadora no sólo del justicialismo sino del resto de las fuerzas políticas", agregó.
Por su parte, el riojano Adrián Menem coincidió también en que "el bloque justicialista debe unificarse después de las elecciones del 27 de abril" y sostuvo que "esto debe suceder en cualquier escenario, es decir si gana Carlos Menem, como nosotros creemos que va a suceder, u otro candidato peronista".
"De todas maneras, hay que respetar la voluntad popular y se debe tener una sola bancada, con un nuevo presidente, en cuya designación el presidente tendrá una marcada influencia", señaló el diputado, en sintonía con la mayoritaria creencia de que recién después de los comicios se podrá avanzar en la reunificación.