La decisión del Gobierno argentino de abstenerse hoy en la votación sobre la situación de los derechos humanos en Cuba dividió las aguas entre los principales candidatos presidenciales. Por un lado, Néstor Kirchner festejó la decisión de la administración duhaldista, lo mismo que la gente de Rodríguez Saá, mientras desde el menemismo surgían críticas.
En el Parlamento, las primeras voces fueron de aprobación. Desde el entorno de la también candidata presidencial Elisa Carrió, el diputado nacional Carlos Raimundi manifestó estar de acuerdo con la decisión del gobierno de Duhalde, aunque consideró que esa determinación es electoralista. "Duhalde decidió por la posición correcta pero guiado por móviles abominables. Se guió sólo por las encuestas y objetivos electorales. Hace un año, Cuba también era un país pequeño y bloqueado. Sin embargo, Duhalde votó contra la isla", concluyó Raimundi.
Otro candidato presidencial y legislador, el diputado socialista Alfredo Bravo respaldó la posición adoptada por el Gobierno. Bravo y su compañero de fórmula, Rubén Giustiniani, respaldaron la decisión del gobierno nacional, al sostener que esa postura "cambia el voto condenatorio que el país mantuvo durante los últimos diez años".
En un comunicado de prensa, Bravo y Giustiniani exhortaron al gobierno argentino a reanudar "plenamente las relaciones bilaterales con la hermana República de Cuba, reafirmando los históricos lazos de amistad de ambos países".
"Esta nueva etapa deberá estar signada por los principios históricos que nuestra Nación siempre ha postulado en el plano internacional: independencia en sus decisiones, defensa de la soberanía, amistad con todas las Naciones, defensa de la democracia y no-intervención en los asuntos internos de otros Estados", dijeron en el texto.
En tanto, el diputado nacional Héctor Polino, consideró que "la posición es correcta y coincidente con la adoptada por nuestro principal socio en el Mercosur, la República de Brasil, la Argentina debe ser respetuosa del derecho a la autodeterminación que tienen los pueblos".
"Los Estados Unidos de América no tienen autoridad política para enjuiciar a Cuba, después del genocidio, los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos con el pueblo de Irak", dijo Polino.