El Congreso aguarda la resolución de las elecciones

Con un panorama complicado, el Congreso de la Nación espera por un nuevo presidente, que deberá resolver la aprobación de leyes polémicas que el actual gobierno no pudo destrabar por el complejo escenario que presenta actualmente el Parlamento.

Sin importar quien sea el próximo mandatario, el escenario legislativo que deberá enfrentar será de por sí complicado: a un Parlamento de "transición" -se renueva gran parte a fin de año- se le suma la dispersión de los bloques del PJ y el incierto resultado que tendrá el enfrentamiento entre legisladores radicales.

Paralelamente, el justicialismo apuesta a que la segunda vuelta electoral, prevista para el 18 de mayo, sea un punto de inflexión que termine con la fragmentación que afecta desde el año pasado a la bancada del PJ en la Cámara baja y permita encarar la nueva etapa con un bloque unificado. De hecho, pese al intento del oficialismo de encaminar las negociaciones incluso antes de las elecciones del 27 de abril, las conversaciones quedaron virtualmente estancadas a la espera de los resultados del balotaje, que definirá entre Carlos Menem y Néstor Kirchner quién será el nuevo presidente.

Al igual que viene ocurriendo hasta el momento, la responsabilidad de retomar las negociaciones en pos de la reunificación de la bancada volverá a recaer sobre el presidente del cuerpo legislativo, el justicialista bonaerense Eduardo Camaño, quien aceitará la maquinaria del diálogo a partir del 19 de mayo. De todas maneras, fuentes parlamentarias de los distintos sectores en que se encuentra dividido hoy el justicialismo coincidieron en expresar su confianza en que la primera parte del desafío -es decir, la reunificación de la bancada- sería una etapa no tan complicada de superar.

Los informantes dieron por sentado el retorno al bloque oficialista de los legisladores adolfistas que habían emigrado para conformar una nueva bancada, la del Frente Movimiento Popular, con lo que el oficialismo ya volvería a sumaren sus filas más de un centenar de diputados. Por otro lado, consignaron que parte de los menemistas más acérrimos que habían partido de la bancada oficialista para crear el bloque Azul y Blanco -que formalmente cuenta con casi una veintena de diputados- podría volver al bloque del PJ, aunque con la condición de que la conducción del bloque no sea antimenemista.

Más allá de los matices de las versiones y especulaciones, lo cierto es que en los pasillos del Congreso las conversaciones que corren por lo bajo dan mayores chances al nuevo presidente será Kirchner aunque mantienen filtrado un dejo de dudas sobre si finalmente se concretará o no el balotaje. Es por eso que los movimientos que realizarán los diputados menemistas una vez que se sepa quién será el nuevo presidente a partir del 25 de mayo aparecen aún como más inciertos y más sujetos al escenario electoral que las perspectivas de los adolfistas, cuyo candidato ya jugó su suerte el 27 de abril.

Si bien la mayor parte de los menemistas emigró al Azul y Blanco, lo cierto es que otra parte permaneció dentro del bloque oficialista, tal como fue el caso del pampeano Manuel Baladrón -quien integra la conducción de la bancada-, del salteño Juan Manuel Urtubey, y de la tucumana Olijela del Valle Rivas. Igual, como nadie olvida el saber popular que rige entre los justicialistas -y no sólo en el ámbito parlamentario- que indica que la prioridad de un peronista es respaldar al peronista ganador, todos en algún punto confían en que, sea quien sea el ganador del 18, el PJ se reunificará para apuntalar su gestión.

Por ese motivo, la preocupación de algunos legisladores oficialistas está más puesta en detectar alguna figura que resulte lo suficientemente componedora como para asumir la conducción de la bancada -hoy a cargo de un triunvirato- que en las chances de que el PJ vuelva a conformar en Diputados un mismo sector.

Aunque es cierto que quien asuma la presidencia del bloque lo hará por un período de transición -dado que el 10 de diciembre será renovada la mitad de la composición de la Cámara baja-, su rol resultará crucial dado que deberá contener al bloque y a la vez apuntalar la gestión presidencial con la aprobación de leyes.

Ya sea Néstor Kirchner o Carlos Menem, la agenda legislativa ya tiene prioridades, principalmente económicas, que el nuevo titular del Ejecutivo tendrá que resolver. Reforma del sistema bancario, compensación a los bancos por la redolarización de los depósitos, pesificación asimétrica, aumento de tarifas de los servicios públicos y ajuste por inflación de los balances de las empresas son los temas prioritarios.

A todas estas medidas económicas se le debe sumar la tan mentada "reforma política" que el pueblo viene exigiendo a los políticos desde hace más de un año.

Aunque el próximo gobierno contará hasta fin de año con los "poderes extraordinarios" que le dieron los legisladores al actual presidente, todas las fuentes consultadas aseguran que las cuestiones pendientes serán discutidas en el ámbito legislativo.

Pero nada será fácil para la nuevo gestión que asuma el 25 de mayo, como consecuencia de la feroz interna del justicialismo -más la pelea Menem-Duhalde- los bloques parlamentarios del PJ padecen una fragmentación inédita en su historia.

En tanto, en la Cámara de Senadores el bloque del PJ se encuentra menos disperso, pero mantiene "hacia dentro" cierta fragmentación. A diferencia de la Cámara de Diputados, la amplia mayoría que ostenta el PJ en el Senado -41 legisladores- le permite "disimular" mejor el alejamiento de algún legislador. Igualmente, el bloque no está exento de fricciones internas, como quedo demostrado en el fracasado proceso de expulsión a Luis Barrionuevo, hace un mes atrás.

Toda esta fragmentación hizo que fracasara -la semana última- el intento de conseguir consenso para firmar un documento con cuatro o cinco políticas de estado, respaldadas por el parlamento, para llevar adelante al margen de quien sea el próximo presidente.

Como históricamente sucedió en el PJ, es muy común que los legisladores se encolumnen detrás del candidato que resulte ganador, pero -según advierten fuentes del PJ- dependerá de la cintura política del nuevo mandatario el recomponer nuevamente la los bloques justicialistas.

En lo que respecta a la UCR, la catastrófica elección presidencial hizo mella entre los legisladores del centenario partido, que ya venían heridos por la "bochornosa" elección interna, para presidente, que realizó la UCR.

A pesar de la situación actual que atraviesa el partido, la UCR cuenta con un bloque de alrededor de 64 diputados y 15 senadores -segunda minoría en ambas cámaras- suficientes para convertirse en un actor a tener en cuenta por el próximo mandatario. Sin embargo, al carecer de una conducción nacional que cuente con "consenso" de todas las líneas internas, la Cámara de Diputados fue el ámbito que eligieron los radicales para profesarse acusaciones cruzadas por la situación actual del partido, lo que hará más difícil las negociaciones que -necesariamente- deberá desarrollar con el bloque radical el nuevo ocupante de la Casa Rosada.

En el Senado la cuestión se presenta más alentadora, el bloque radical se reunió el miércoles pasado para analizar cual será la posición que tomarán a partir del 25 de mayo y según fuentes del bloque una cosa tienen clara los legisladores: volverán a desarrollar el papel de oposición que abandonaron durante el gobierno de Duhalde, pero siempre "garantizando la gobernabilidad" según dijeron.

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