El Congreso, desbordado

Desbordado y emotivo fue el clima que se vivió en los salones del Congreso Nacional durante el acto de asunción del presidente Néstor Kirchner que congregó a cientos de funcionarios, mandatarios y delegaciones extranjeras y que hicieron que quedaran apretados los salones del Palacio.

Esta situación también provocó que fueran desbordadas todas las medidas de seguridad previstas y que, en el caso de los invitados extranjeros, su movimiento dentro del edificio fuera por momentos una verdadera odisea. Así, el ingreso y salida del recinto de los presidentes latinoamericanos fue tan confuso que ni siquiera los encargados de la seguridad personal de los mandatarios tenía claro cómo moverse en los reducidos pasillos del lugar.

Sobre el mediodía, cuando llegó Fidel Castro, la avalancha de periodistas y curiosos sobre el pasillo que finaliza en el salón de honor de la cámara de Diputados, se atestó de gente que generó una pelea cuerpo a cuerpo entre los morenos que actuaban como guardaespaldas y los hombres de prensa.

La cara de Castro, quien en distintos sectores fue duramente criticado por recientes medidas contra las libertades individuales que dispuso, se transformó cuando se encontró con tanta prensa. Pero la cara del cubano, quien hizo su primera salida de la isla desde que ordenó la ejecución de tres personas opositoras al régimen, pareció mas serena cuando sus hombres de seguridad lo hicieron ingresar al despacho del presidente de la Cámara baja, Eduardo Camaño.

Ese fue el sector designado para el almuerzo que brindó el ex presidente Eduardo Duhalde a los invitados extranjeros, que demoró en su inicio, más de quince minutos.

En el Salón de Pasos Perdidos se concentraron los legisladores que comenzaron a llegar luego de las 13 en ese sector se realizaron las entrevistas de prensa y la charla con los invitados especiales.

Una doble fila de guardia de la Policía Federal, vestidos de gala, esperaba el ingreso de la fórmula ganadora en el Salón Azul, mientras militantes del gremio del Poder Legislativo esperaban a Kirchner y Daniel Scioli, en el salón de ingreso al edificio del Congreso, el mismo que fue destruido por manifestantes en los hechos ocurridos el 29 de diciembre de 2001.

Tras la proclamación de la fórmula por parte de la Asamblea Legislativa, a las 14.11, se escuchó dentro de los salones del Congreso el primer gran aplauso de la tarde. Minutos antes a la llegada del nuevo presidente, arribó al edificio Parlamentario la familia de Kirchner encabezada por la madre del ex gobernador de Santa Cruz.

La Cámara de Diputados -el lugar elegido para el juramento- estaba repleta desde temprano, con la presencia de invitados especiales en los palcos del primer y segundo piso.

Kirchner llegó al Congreso a las 14:40, junto a su esposa, Cristina Fernández, y en su paso por el salón Azul, se detuvo uno segundos frente a la vitrina donde esta depositado un ejemplar de la Constitución Nacional.

Cuando apareció en el recinto, la ovación se duplicó y en la sala de conferencias -contigua a Pasos Perdidos- muchos dirigentes que no accedieron al recinto por falta de lugar, siguieron por una pantalla gigante las imágenes del juramento constitucional.

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