Pedido de Kirchner al Parlamento

El santacruceño Néstor Kirchner asumió la Presidencia de la Nación con una convocatoria a consolidar una nueva etapa para la Argentina, en la que el Estado volverá a tener un rol activo para liderar un "proyecto nacional" opuesto al neoliberalismo de la década del 90.

Kirchner habló ante la Asamblea Legislativa durante 55 minutos en los que también dejó en claro que su Gobierno no tiene en sus planes "hacer acuerdos de gobernabilidad a cambio de impunidad". Y frente a los legisladores -entre ellos estuvo su esposa y nueva primera dama, Cristina Fernández- llamó a realizar acuerdos "transversales" entre los partidos políticos para "cooperar" con el país, pero también advirtió que está dispuesto a utilizar los "mecanismos de la Constitución", como el plebiscito, en caso de que el Congreso se transforme en un obstáculo para su gestión.

El nuevo presidente adelantó, además, que su administración alentará la instauración de un "capitalismo nacional", fomentará la obra pública, focalizará sus políticas en el mercado interno y emprenderá una dura lucha contra la evasión impositiva, sobre todo contra "los grandes evasores".

Kirchner juró como nuevo presidente a las 14:54 ante la Asamblea Legislativa y pocos minutos después recibió de manos de Eduardo Duhalde la banda y el bastón presidencial, en medio de una ovación que le dedicaron legisladores argentinos y mandatarios latinoamericanos invitados especialmente para la ocasión.

En su primer discurso como presidente, Kirchner fue tajante: criticó el alineamiento con los Estados Unidos característico de la era menemista, dijo que pagará la deuda externa pero "no a costa del hambre de los argentinos" y advirtió a los militares que deben "comprometerse con el futuro y no con el pasado".

"Llegamos sin rencores, pero con memoria", advirtió Kirchner desde el sillón principal de la Asamblea Legislativa, a la que asistieron mandatarios como Luiz Inácio "Lula" Da Silva (Brasil), Ricardo Lagos (Chile), Jorge Batlle (Uruguay), Fidel Castro (Cuba) y Hugo Chavez (Venezuela), entre otros.

El flamante presidente se presentó como la contracara "de los fracasos del pasado" y se propuso como "una bisagra a la historia" por medio de la que la Argentina podrá iniciar su despegue político, económico y social a la salida de una de las crisis más profundas que atravesó el país.

Tras su discurso, que cerró al grito de "viva la Patria", Kirchner recibió nuevos aplausos y luego acompañó a Duhalde hasta la puerta del Congreso, desde donde el mandatario saliente saludó a la gente que se había congregado en las inmediaciones del parlamento, convocada en su mayoría por el PJ bonaerense.

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