Los restos del fallecido diputado socialista Alfredo Bravo fueron despedidos en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso Nacional, donde más de una decena de oradores -entre ellos el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra; el ex presidente Raúl Alfonsín y la líder del ARI, Elisa Carrió- pronunciaron emotivas palabras.
Con la despedida de los restos del legislador -que fueron trasladados luego al cementerio porteño de la Chacarita previo paso por la sede del Partido Socialista y por la escuela donde Bravo fue maestro-, el principal salón del Palacio Legislativo se vio nuevamente colmado de personas y lágrimas.
Bravo murió el lunes a los 78 años, como consecuencia de un paro cardíaco.
Los principales dirigentes del socialismo, entre ellos Hermes Binner, Norberto La Porta, Héctor Polino y Rubén Giustiniani, llevaron el ataúd al salir del Palacio legislativo.
Más de un centenar de coronas de flores, entre ellas una del "Presidente de la Nación y señora", Néstor Kirchner y Cristina Fernández, acompañaron la procesión. Al despedir los restos del diputado en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, el ex presidente Raúl Alfonsín destacó que Bravo "siempre luchó, en las buenas y en las malas".
"Fue un gran amigo, un compañero permanente que siempre luchó por los derechos humanos, por el sueño del pueblo argentino", enfatizó durante la ceremonia, desarrollada en el Parlamento.
Tras destacar que tuvo "el gusto de comer muchas veces en su casa, con Marta y sus hijos", el líder radical destacó la "austeridad" de Bravo.
La figura del legislador fue recordada también por el músico y cantante León Gieco, quien se hizo presente en el Congreso para darle un último adiós a Bravo. El músico resaltó la "honestidad" y "austeridad" de Bravo, al tiempo que lo elogió por su desempeño en la actividad política.
En tanto, el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, definió a Bravo como "un ejemplo de vida" y "una personas de las más respetadas en la Argentina".
Luego de esa ceremonia, una procesión de personas y más de un centenar de coronas fueron desfilando por los pasillos que comunican al Salón de Pasos Perdidos con el acceso principal del Palacio, mientras caían lágrimas y algunos entonaban las estrofas de la clásica marcha Internacional Socialista. Al salir del Congreso Nacional, el cortejo fúnebre se dirigió a la Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista, ubicada en la avenida Entre Ríos al 400, a apenas cuatro cuadras del Congreso, donde fue recibido por militantes socialistas que llevaban claveles rojos en sus manos.
Una vez que pasó por ese lugar, el cortejo fúnebre se dirigió hacia la escuela en la que Alfredo Bravo ejerció la docencia durante muchos años y -según consignaron algunas fuentes- donde se encontraba en 1977 dictando clases en el momento en que fue secuestrado por un grupo de tareas de la última dictadura.
De acuerdo con lo señalado por allegados del legislador socialista y ex candidato presidencial por ese partido, los restos de Bravo serán sepultados después del mediodía en un nicho en el porteño cementerio de la Chacarita.
También visiblemente conmovido, el presidente de la Cámara baja, Eduardo Camaño, despidió al féretro del Palacio Legislativo y señaló que con Bravo se había ido "uno de los grandes dirigentes argentinos, un demócrata real, un hombre dedicado a defender la democracia y los derechos humanos".
"El país perdió a un dirigente inolvidable y muy difícil de recuperar en un futuro inmediato. Creo que el ejemplo de Alfredo Bravo debe servir para reflejar lo que debe ser un hombre cabal y un político de raza", sostuvo el titular de la Cámara baja en declaraciones a la prensa.