La tercera banca porteña quedó para María Laura Leguizamón

La Corte Suprema resolvió otorgar a María Laura Leguizamón, suplente de Gustavo Beliz, la banca de senador por la Ciudad de Buenos Aires en el marco de la disputa iniciada por el fallecido Alfredo Bravo y el actual ministro de Justicia.

Por cinco votos contra cuatro, el máximo tribunal otorgó la banca en disputa a Leguizamón del partido Nueva Dirigencia dejando afuera a la cantante Susana Rinaldi, que ocupaba la suplencia detrás de Bravo.

En una resolución de 15 carillas, los conjueces ratificaron la decisión de la Cámara Nacional Electoral que había sostenido que esa banca correspondía a la alianza que postuló a Beliz, Frente por un Nuevo País.

"No se ha demostrado que la alianza Alternativa para una República de Iguales y el partido Nuevo Mileno hubieran celebrado una confederación o alianza transitoria que permitiera adicionar los votos obtenidos por cada uno", dictaminó la Corte. Los conjueces que votaron en mayoría descartaron la validez de un eventual "acuerdo informal" entre las dos agrupaciones que postularon a Bravo, el Partido Popular Nuevo Milenio y Alternativa para una República de Iguales.

Los cuatro conjueces de la Corte que firmaron el dictamen de minoría en favor de Alfredo Bravo en la disputa por la tercera banca de senador nacional porteño consideraron que el fallecido dirigente socialista "fue consagrado por el voto popular". El dictamen de minoría que privilegió a la persona del candidato por sobre el partido político que lo postula fue avalado por los conjueces Eduardo Vocos Conesa, Juan Poclava la Fuente, Enrique Garcia Vitor y Ricardo Planes.

"Lamento profundamente que tan incansable luchador, ejemplo de vida coherente y honestidad, no haya podido ser proclamado formalmente senador electo, como lo consagró el voto popular", se pronunció en un aparte el conjuez Vocos Conesa, y rindió un homenaje hacia alguien con quien mantuvo "discrepancias insalvables con la posición filosófico-política de don Alfredo Pedro Bravo, como él lo sabía".

"Queden estas breves líneas, que tan sólo interesan a mi conciencia, como testimonio de reconocimiento de que el maestro Alfredo Pedro Bravo fue moral y jurídicamente el senador electo para representar a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", concluyó.

El conflicto se desató tras las elecciones del 14 de octubre de 2001 cuando las dos agrupaciones que postulaban a Bravo obtuvieron, por sumatoria de votos, más sufragios que los conseguidos por el candidato Beliz. Ante esto, Bravo reclamó la banca y comenzó una batalla judicial en la cual obtuvo fallo favorable de la jueza federal electoral María Servini de Cubría.

Pero la decisión de la magistrada fue revocada en la Cámara Nacional Electoral y el tema llegó a la Corte, donde Bravo fue apoyado por un dictamen del Procurador General, Nicolás Becerra. Los jueces titulares del Máximo Tribunal fueron recusados y reemplazados por nueve conjueces, quienes ayer ratificaron el fallo de Cámara que otorga la banca en disputa a Leguizamón.

Para los conjueces no se puede "desligar la figura del candidato de la del partido político, puesto que es a través de éste y no de aquél que nuestro ordenamiento se decidió". Y se marcó una diferencia con la elección de presidente y vicepresidente: en este caso la Constitución Nacional se refiere a fórmula de candidatos "sin siquiera mencionar a los partidos políticos".

El fallo fue firmado por Alejandro Tazza, Ana María Capolupo, Mirta Tyden de Skanata, Guillermo Pablo Galli y Antonio Pacilio.

"Acá hubo fuertes presiones para que uno de los conjueces cambie el voto como lo admitió uno de ellos", manifestó el abogado de Bravo, Juan Ramos Padilla. El letrado adelantó que pedirá una investigación al Procurador General de la Nación, en la que reclamará que se aplique el sistema Excalibur para detectar la existencia de posibles conversaciones telefónicas entre funcionarios y conjueces.

En la misma línea, la diputada del ARI, Elisa Carrió, denunció una supuesta "presión de funcionarios políticos" sobre los conjueces de la Corte para que voten en contra de la posición del fallecido dirigente socialista. "Repudio en forma absoluta el cambio de votos para negar la legitimidad de la banca de Alfredo Bravo, hecho ocurrido después de su fallecimiento y por una supuesta presión de funcionarios políticos", expresó Carrió.

La legisladora señaló, además, que "si esta es la vocación de justicia, todo indica que nada ha cambiado". Carrió agregó que el cambio de votos "se reconoce en el agregado efectuado por el conjuez Eduardo Vocos Conesa, quien señala que su opinión integraba el voto de la mayoría y ahora pasó a formar parte de la minoría".

En ese agregado, Vocos Conesa, que empleó un término jurídico para mencionar la rectificación, planteó que el fallecido dirigente socialista era "moral y jurídicamente el senador electo".

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