Los senadores del oficialismo y la oposición se enfrentaron en duros términos cuando debatían la aprobación de las llamadas "cuentas de inversión", que explican cómo el Gobierno nacional ejecuta el Presupuesto.
La revisión de la ejecución del Presupuesto nacional de los años 1994, 1995 y 1996 estaba frenada en la Cámara alta hacía más de dos años.
El conflicto se originó cuando el radical Raúl Baglini anunció que solicitaría permiso para abstenerse de votar en virtud de que -a su juicio- las cuentas públicas de esos años presentan problemas en la contabilización de los ingresos por las privatizaciones y en los saldos de la deuda externa.
El pedido de abstención de Baglini fue seguido por otros senadores de la oposición, lo cual hizo presumir a los justicialistas que la sesión podría quedarse sin quórum.
En un intento de forzar a los opositores a votar por la negativa para que la sesión no se cayera por falta de número, el bloque justicialista denegó con su voto mayoritario la autorización para abstenerse a cuatro legisladores.
Según Baglini, hubo "problemas severos entre la forma de contabilización de los ingresos por privatizaciones y las diferencias entre las cuentas públicas entre el cierre del año 1993 y la apertura del año 1994".
Desde el oficialismo, el legislador Jorge Busti (PJ-Entre Ríos) calificó de "insólito" este cuestionamiento, ya que "las cuentas de inversión han pasado todos los controles del Estado y hay un dictamen de mayoría de la comisión".
Como consecuencia del fuerte debate desatado, el presidente del bloque peronista, Miguel Angel Pichetto, salió al cruce del cuestionamiento radical y sugirió que se retire el proyecto del recinto. "Vamos a pedir que se retire el proyecto del recinto y pase a comisión, pero también vamos a analizar atentamente las cuentas de la gestión del doctor De la Rúa", amenazó Pichetto.
Esta advertencia le valió al presidente del bloque del PJ una cuestión de privilegio, pedida por Baglini.
Pese a esta fuerte polémica, Pichetto ratificó sus dichos y el bloque oficialista hizo valer su mayoría aprobando el dictamen, aunque con la abstención de cuatro senadores y la oposición de la UCR.