El camarista federal Gabriel Cavallo apuntó contra el ex vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez y el fiscal Eduardo Freiler por las críticas que recibió en torno a su actuación en la causa de las presuntas coimas en el Senado.
Alvarez, junto con legisladores como Graciela Ocaña y Miguel Bonasso, habían cuestionado la actividad de Cavallo cuando estuvo al frente de la investigación por las coimas, antes de ser ascendido a camarista y que se hiciera cargo del caso el magistrado Rodolfo Canicoba Corral. "Lo que afirman Chacho Alvarez, Ocaña y Bonasso es falso. Lo que está claro es que detrás de ellos hay un instigador, que es Freiler. Tengo un enfrentamiento con él desde hace años. Era por cuestiones funcionales, pero se creó una cuestión personal; lo saben todos en la Justicia", enfatizó Cavallo.
El magistrado, quien entre febrero y agosto del 2001 intervino en la causa por presuntos sobornos en la Cámara alta, al suceder a Carlos Liporaci, criticó al ex vicepresidente y también al senador Antonio Cafiero, de quienes dijo que "nunca aportaron un solo elemento" en la causa.
Cavallo exhibió su fastidio por las críticas lanzadas en su contra por su actuación en la investigación de las supuestas coimas, un caso cuya investigación tomó nuevo impulso en los últimos días, a partir del testimonio del arrepentido ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto. En este sentido, el ahora camarista federal destacó que en los seis meses que estuvo a cargo de la causa produjo "14 cuerpos de investigación, proveyendo el 98 por ciento de las medidas" que le pedía "la fiscalía" y sostuvo que, desde que dejó el caso, "hace más de dos años, la investigación creció sólo cuatro cuerpos hasta la aparición del arrepentido".
Al disparar contra Alvarez, Cavallo sostuvo que el ex vicepresidente "jamás aportó nada a la causa" aunque sí le mandó "dos emisarios" para pedirle una reunión "fuera del juzgado, en reserva con él", una alternativa que el entonces juez rechazó y que respondió con una invitación al ex vicepresidente a presentarse en el juzgado, "pero nunca apareció".
Con respecto al senador justicialista Antonio Cafiero, uno de los primeros en denunciar públicamente el supuesto pago de sobornos, Gabriel Cavallo sostuvo que "habló de testigos A, B y C, que luego los cambió y que tuvo varias contradicciones, y que al final nunca se supo quiénes eran". También fustigó a la diputada del ARI Graciela Ocaña y al ahora diputado Miguel Bonasso, y sostuvo que si bien dicen que no investigó "los patrimonios de los senadores, sus familiares y amigos", tenía un documento que mostraba "un resumen de los 30 o 40 legajos de investigación" que había producido en la causa.
"Lo que afirman Chacho Alvarez, Ocaña y Bonasso es falso. Lo que está claro es que detrás de ellos hay un instigador, que es (el fiscal Eduardo) Freiler. Tengo un enfrentamiento con él desde hace años. Era por cuestiones funcionales, pero se creó una cuestión personal; lo saben todos en la Justicia", explicó el camarista Gabriel Cavallo.
Por su parte, Ocaña insistió en que el actual camarista federal Gabriel Cavallo debió "excusarse" porque tomó el caso cuando estaba en juego su ascenso, el que debía ser definido por el gobierno de Fernando de la Rúa.
Si bien aclaró que "no hubo dolo" en el accionar de Cavallo y que no tiene ningún elemento para probar supuestos intereses puestos en juego en la causa porque, si no, hubiese impulsado su juicio político, Ocaña sostuvo que el magistrado no debió tomar la causa por una cuestión "ética".
"El debió haberse excusado; eso era lo más transparente y nadie hubiese cuestionado su actuación", afirmó Ocaña en declaraciones a la radio Rock é Pop, al ser consultada sobre dichos de Cavallo, quien sostuvo que la legisladora "miente" cuando dice que él no investigó el patrimonio de los senadores.
Ocaña sostuvo que cuando Cavallo se hizo cargo de la causa en febrero de 2001 en reemplazo de Carlos Liporaci, ésta estaba siendo instruida por los fiscales y "es una facultad del juez instruir o delegarla".