Mientras la conducción de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), encabezada por Víctor De Gennaro, le planteará este lunes al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, la "necesidad imperiosa" de anular la reforma laboral, al igual que ya lo hicieron la CGT oficial y la disidente, al igual que ya lo hicieron la central obrera dirigida por Hugo Moyano y la liderada por Rodolfo Daer, más diputados se pronunciaron en ese sentido.
A su vez, el presidente del bloque de diputados justicialistas, José María Díaz Bancalari, aseguró que si se comprueba en la Justicia el pago de coimas en la aprobación de la reforma laboral "la ley es nula", y si no "hay que derogarla, porque no merece estar en vigencia".
Díaz Bancalari planteó la posibilidad de derogar la ley porque "de aquí a que se compruebe con sentencia firme y consentida que hubo algún hecho delictivo, nosotros ya pasamos al otro mundo".
"En cambio, una derogación se puede hacer en muy poco tiempo, hay que tener un fundamento muy fuerte y hasta ahora no lo veo", enfatizó.
Díaz Bancalari consideró que la ley "no destruyó el sistema laboral argentino, fue la culminación de la destrucción del sistema". En este sentido, sostuvo que la legislación laboral vigente durante 1973 y 1974 fue "una innovación extraordinaria", pero señaló que la dictadura militar y los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa terminaron "destruyéndola".