El justicialismo debió dejar para la semana próxima la aprobación de leyes con penas más duras, ya que fue incapaz de conseguir los dos tercios de los votos necesarios para tratar los proyectos antes de los tiempos reglamentarios.
El fracaso de la sesión exhibió fundamentalmente la negativa de la oposición a responder a los reclamos por mayor seguridad con aumento de penas.
Con la caída de la sesión, la Cámara de Diputados quebró por primera vez el proceso de endurecimiento penal que había iniciado después de la marcha del primero de abril, encabezada por Juan Carlos Blumberg.
El titular del bloque de Diputados, José María Díaz Bancalari aseguró que el objetivo de aprobar las leyes se conseguirá, para lo cual deberán sortearse los escollos del radicalismo y el kirchnerismo.
Los proyectos que tienen en vilo a la Cámara son tres: uno que eleva a 35 años la reclusión o prisión perpetua (era de 25 años); otro que estipula que la condena sea de cumplimiento efectivo para los casos en que la víctima resultare muerta (secuestro o violación, por ejemplo) y el que impone la suma aritmética a las penas máximas, con tope en los 50 años de cárcel.
Este traspié oficialista lo generó un voto, que fue lo que le faltó para lograr los dos tercios de los presentes. Es que los despachos de comisión, antes de que se cumplan siete días hábiles para llegar al recinto, requieren los dos tercios. Ese plazo es el que establece el reglamento para que el resto de los diputados puedan hacer llegar sus disidencias.
El PJ pudo visualizar el problema que se cernía sobre el éxito de la sesión cuando el titular de la bancada radical, Horacio Pernasetti, le adelantó al jefe de la Cámara, Eduardo Camaño, y al propio Díaz Bancalari, la decisión de su bloque: no consentir el tratamiento sobre tablas.
Estaban de acuerdo en hacerlo con otros dos dictámenes: uno, el de un proyecto que indemniza a hijos de desaparecidos nacidos en cautiverio (245 millones de pesos) y el que crea fiscalías de distrito para la Ciudad de Buenos Aires, requerido por el ministro Gustavo Beliz en horas de la mañana al propio Camaño.
Mientras la UCR discutía en el bloque, en la Comisión de Labor Parlamentaria -que ordena lo que luego va a transcurrir en las bancas- el justicialismo desconocía lo que le aguardaba. O sea, la posición de los radicales de no votar los dos tercios.
Planteado el tema, la votación fue de 143 a favor de tratar los proyectos sobre tablas contra 71 negativos y una abstención. Esta era la de una diputada justicialista, Blanca Osuna, quien luego intentó convencer a autoridades, bloque y periodistas de que su intención había sido votar a favor.
Muchos no le creyeron, con lo cual quedó en duda si se había equivocado o más bien asustado por haberse abstenido y, con ello, precipitar la caída de la sesión.