Los incidentes registrados ante la Legislatura de la Ciudad fueron eje de análisis por parte de diputados porteños de distintos bloques, que discreparon a la hora de atribuir responsabilidades por destrozos, aunque coincidieron en acusar a "grupos minoritarios" por los hechos de violencia.
Algunos legisladores, como el vicepresidente del cuerpo, el macrista Santiago De Estrada, advirtieron sobre la existencia de una supuesta "zona liberada" en los alrededores del palacio parlamentario. "Hubo una agresión salvaje, y sin apoyo policial era una zona liberada a una cuadra de Plaza de Mayo. Esa ha sido una orden del Gobierno nacional, sin duda, ya que el objetivo es no reprimir", señaló el legislador de Compromiso para el Cambio.
De Estrada, quien destacó "el apoyo permanente del jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra" a los parlamentarios que se encontraban dentro de la Legislatura, cargó contra la administración nacional, a la que le advirtió que "si quiere evitar reprimir tiene que prevenir y reprimir ahora porque después va a ser mucho más difícil".
El legislador porteño de Compromiso para el Cambio Helio Rebot adelantó que pedirá que se realice en el Senado nacional el debate en particular de la reforma al Código de Convivencia capitalino. Rebot aseguró que hará tal solicitud a las autoridades nacionales "si no existen las garantías necesarias para continuar el lunes" con la sesión en la que se pretendía aprobar en particular el proyecto.
El legislador, titular de la comisión de Asuntos Constitucionales de la Legislatura y autor del dictamen de mayoría aprobado la semana pasada en general en ese cuerpo, opinó que "no fue el apropiado" el despliegue policial dispuesto ayer alrededor del edificio legislativo.
También desde el macrismo, el legislador Eduardo Lorenzo Borocotó relató que durante las horas que permaneció dentro del palacio de ex Concejo Deliberante "uno se sentía en una ciudadela vulnerable".
"La gente deambulaba por los pasillos como perdida sin saber por dónde ir. Es seguro que la policía recibió orden de no actuar. Se esperaba la orden política que no llegaba", expresó.
A su turno, Vilma Ripoll, de Izquierda Unida, calificó a los hechos como "una provocación montada para justificar la mano dura y la represión" al tiempo que cuestionó que "no se tomó ninguna medida preventiva" para evitar los destrozos a la sede parlamentaria. "Es la primera vez que pasa esto cuando ya se votó cuatro veces el Código de Convivencia y nunca pasó algo así. Había un grupo de 10 o 13 personas con la cara tapada que no pertenecen a ninguna de las agrupaciones que estaban allí. Eran de algún servicio y durante dos horas que hicieron lo que quisieron", dijo.
En la misma línea, Ripoll aseguró que "en Diagonal Norte y Florida había 25 servicios con handy en la mano. Eran 14 adentro y 10 afuera que iban y venían y decían adónde habían estado, qué vidrio roto, adónde habían estado y cómo lo habían hecho". Para esa diputada, los destrozos de la Legislatura se produjeron porque desde algún sector "se necesitaba que se le diga a la sociedad que hace falta mano dura y por eso dejaron dos horas que pasara todo".
"Si el gobierno nacional quiere evitar la represión, tiene que evitarla ahora, previniendo y reprimiendo ahora -aunque tenga que pagar un pequeño costo político-, porque después va a ser mucho más difícil", reflexionó De Estrada. El vicepresidente primero del cuerpo juzgó que los incidentes ocurrieron en una "zona liberada, a una cuadra de la Plaza de Mayo" por la "orden" del gobierno nacional, cuyo "objetivo es el de la no represión".
De Estrada exhortó a la administración de Néstor Kirchner a "cerrar rápidamente este camino de la violencia", que consideró "muy peligroso" y del que, dijo, "resulta muy difícil de salir".
El legislador macrista fustigó esa actitud de las autoridades nacoinales y advirtió que "mientras más violencia se crea, más fuerte va a ser la represión después".
En sintonía, su compañero de partido Jorge Enriquez opinó que la "violencia" de la protesta de ayer constituye "el resultado de la desastroza política del gobierno nacional, que crea un clima propicio para que la escalada sea cada vez más virulenta".
"Los desmanes causados en el palacio legislativo son la mejor manifestación del profundo sentir antidemocrático de algunos sectores, que, lejos de encontrar en las autoridades una valla para sus delirios, se ven alentados", expresó.
Por su parte, la diputada porteña del Frente para la Victoria Silvia La Ruffa adjudicó a "grupos" que buscan debilitar al gobierno el ataque lanzado ayer contra la Legislatura capitalina, cuando estaba planeado debatirse la reforma al Código de Convivencia. "Hay grupos que están destinados a generar más violencia para lograr una sensación de debilidad que afecte directamente al gobierno", manifestó La Ruffa, quien ayer fue increpada por algunos manifestantes cuando abandonó la sede legislativa.
Juzgó que el viernes fue "manipulada una herramienta poderosa como es la protesta social, para generar caos y violencia". No obstante, aunque admitió que en algunos momentos la manifestación "se desmadró", La Ruffa opinó que "hay que ser cuidadoso cuando se reclama represión".
A todo esto, el diputado Ariel Schifrin, presidente del bloque Frente Popular de la ciudad de Buenos Aires, remarcó que se debe "separar a los hechos de violencia del debate puntual sobre la ley". Para el legislador, existió un planificación de los hechos de violencia registrados ayer el la Legislatura porteña, donde por un espacio de cinco horas se convirtió en el centro de incidentes, por lo cuales fueron detenidas 23 personas.
Por su parte, Gabriela Michetti, legisladora de Compromiso para el Cambio, sostuvo que el origen de los hechos de ayer no fue el debate de la reglamentación del Código de Convivencia, una norma que ocasionó en varias oportunidades el levantamiento de sesiones debido a las diferencias entre los propios diputados. "Los grupos más violentos no tuvieron que ver con la cuestión del Código. Se metieron en escena grupos que no sabían de qué trataba el tema", aseveró la legisladora macrista.