La Presidencia del Senado negó que los tres pasajes aéreos extra por senador que otorgó a los presidentes de los bloques mayoritarios puedan ser canjeados por dinero, al rechazar que se hubiera autorizado un aumento encubierto de los salarios de los legisladores.
Los tres pasajes extras entregados a los bloques mayoritarios por cada senador que integra la bancada, se suman a los 20 tickets que recibe cada miembro de la Cámara Alta, que sí pueden ser canjeados por una suma cercana total a los 3.000 Pesos. Si bien los pasajes extras no pueden ser convertidos en dinero, les permitirán a los senadores, al disponer de más pasajes, canjear sus pasajes personales y así aumentar su recibo de sueldo.
Según el comunicado emitido por la Presidencia del cuerpo, cada pasaje aéreo extra equivale a un monto de 150 pesos, por lo que los legisladores porteños y bonaerenses podrán, si quisieran, contar con 450 pesos más. La Presidencia del Senado, argumentó además que el aumento de pasajes fue solicitado por los tres presidentes de los mayores bloques de la Cámara alta: Miguel Angel Pichetto (PJ), Mario Losada (UCR) y Ricardo Gómez Diez (Interbloque Federal).
El pedido de pasajes extras fue solicitado por nota dirigida a Scioli el 19 de mayo pasado y lleva las firmas de Pichetto, Gómez Diez y Losada.
"Los integrantes de nuestros bloques nos han manifestado la necesidad de incrementar la dotación de pasajes que actualmente se asignan, atento a la ajustada agenda parlamentaria", afirman los tres senadores, al fundamentar el pedido.
El ex secretario parlamentario del Senado, Mario Pontaquarto, estimó que un senador cobra alrededor de 10.000 pesos mensuales en concepto de dieta y viáticos. "No sé ahora, pero mientras fui secretario (2001) cobraba lo mismo que el senador y tenía los mismos beneficios que él", recordó Pontaquarto en diálogo con Radio La Red.
Según su relato, en ese entonces un senador cobraba "una dieta bruta de 5.300 pesos más 1.200 pesos para combustibles y 3.000 pesos por el canje de sus 10 pasajes ida y vuelta", de los cuáles gozaban tanto los que vivían en Luján como en Salta.
"Vender los pasajes es difícil, pero lo que hacían los senadores que optaban por canjearlos era acudir a los pasajes de quienes los tenían y no los cobraban", explicó el ex secretario administrativo del Senado.