Diputados del justicialismo y la oposición reafirmaron que debe mantenerse la ayuda social para los desocupados, pero expresaron sus disidencias sobre si debe reformular el Plan Jefas y Jefes de Hogar, cuya aplicación recibió críticas en los últimos días de la Iglesia.
El vicepresidente del bloque del justicialismo, el santafesino Julio Gutiérrez, señaló que "no se puede cambiar de un día para otro" el Plan Jefas y Jefas de Hogar y consideró que "lo ideal sería tener planes que sean con salida laboral o en su defecto un seguro laboral para los que perdieron el empleo, pero eso hay habría que plantearlo paulatinamente".
El diputado radical Leopoldo Moreau aseguró que el radicalismo viene promoviendo desde el año pasado un proyecto de ley para universalizar los programas sociales que establece que la distribución de los programas sociales debe hacerse entre jóvenes de 18 a 25 años desocupados, mayores de 50 con hijos menores de 18 y madres con hijos menores de edad. "La Argentina durante muchos años va a tener que subsidiar la desocupación, pero la cuestión no es criticar sino articular una propuesta y la Iglesia carece de este tipo de propuesta", apuntó Moreau, en declaraciones formuladas en el Congreso.
En tanto, el socialista Héctor Polino dijo que lo tiene que hacer el gobierno es "tomar medidas para reactivar la economía generado puestos de trabajo, y en la medida que se vayan creando trabajo se va a ir suprimiendo el plan Jefes y Jefas de Hogar, que no pueden regir de manera permanente".
De todos modos, Polino respaldó las críticas de la Iglesia Católica en el sentido que "se presta al clientelismo político y al punterismo cometeril y mantiene a las personas adscriptas a un determinado partido político".
En tanto, el conservador Federico Pinedo aseguró que "no cabe duda que la Iglesia tiene razón y que hay que transformar los planes para que exista una contraprestación de trabajo y que cada uno se sienta útil a su familia y la comunidad".