El justicialismo logró emitir dictamen favorable del proyecto de Presupuesto para 2005, que mantiene las facultades delegadas al jefe de Gabinete, y que sería tratado en el recinto de la Cámara de Diputados la semana próxima.
El dictamen -que fue aprobado en el marco de la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja- contó con la disidencia total del radicalismo, los partidos provinciales, el ARI, el socialismo y la izquierda que reiteraron sus cuestionamientos al proyecto oficial, principalmente, a la delegación de facultades al jefe de Gabinete.
El titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, y el jefe de la bancada peronista, José María Díaz Bancalari, le aseguraron al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que tienen los votos necesarios para aprobar el proyecto de ley de Presupuesto 2005.
Así se lo transmitieron Camaño y Díaz Bancalari a Fernández en un breve encuentro realizado en Casa de Gobierno, pocos minutos después de que finalizara la reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja, según confiaron fuentes parlamentarias.
En la reunión de comisión se produjo un debate entre oficialistas y opositores que finalizó con la firma de un dictamen de mayoría -sostenido por el PJ y dos diputados transversales- que ratificó el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo. Allí se expresó no sólo el rechazo de los opositores, sino la discusión que existe puertas adentro del bloque justicialista, donde algunos no comulgan con el otorgamiento de facultades para que el jefe de Gabinete pueda cambiar el destino de las partidas presupuestarias que vote el Congreso.
"El bloque del PJ es el Gobierno", subrayó Díaz Bancalari en la reunión de la Comisión de Presupuesto y buscó conjurar públicamente las resistencias que existen en algunos compañeros de bloque.
La oposición planteó su disidencia total con el dictamen y anticiparon que votarán en contra del proyecto cuando sea tratado en el recinto, mientras que el Interbloque Provincias Unidas, que preside Adolfo Rodríguez Saá, adelantó que presentará un dictamen propio.
La delegación de facultades legislativas se convirtió en el único punto de debate entre el oficialismo y la oposición, con lo cual postergó otras discusiones sobre el contenido real del proyecto que establece los gastos y recursos públicos del país para el 2005.
Así, el eje de los cuestionamientos opositores pasó por el artículo 11, que habilita al Jefe de Gabinete no sólo a reformular partidas sino a cambiar el destino de los gastos corrientes a gastos de capital o viceversa sin atender el artículo 37 de la Ley de Administración Financiera. De todos modos, el PJ consiguió aprobar el dictamen que incluyó la delegación solicitada por el Ejecutivo, con el respaldo de algunos diputados transversales del Frepaso como Alejandro Filomeno y Daniel Carbonetto, del Polo Social, que integran la comisión que preside el justicialista jujeño, Carlos Snopek.
Si bien la reunión estaba prevista para la mañana, el encuentro fue postergado hasta las 16 debido a que faltaba definir el incremento de algunas partidas y el envío de una lista de obras públicas.
A pedido de la oposición, Snopek detalló que se trata de algunas incorporaciones que se agregaron al texto y que apuntan a reforzar las partidas para las universidades nacionales, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), de Lade, el Inadi, entre otros organismos públicos.
Al defender el proyecto, José María Díaz Bancalari, aclaró que "no estamos hablando de superpoderes" y rechazó los cuestionamientos de la oposición, al sostener que el PJ "como representación de la mayoría no puede invertir la carga a los efectos de establecer la dictadura de las minorías".
Desde el radicalismo, el titular de la bancada de diputados, el catamarqueño Horacio Pernasetti, anticipó que la UCR no acompañará el proyecto oficial a pesar de las modificaciones introducidas por el PJ, al sostener que la iniciativa tiene "vicios graves que tienen que ver con los superpoderes, ratifica decretos y mantiene la inequidad".
Por su parte, el titular de Emancipación y Justicia, Claudio Lozano, manifestó su rechazo al proyecto de Presupuesto, al considerar que "profundiza la tendencia a centralizar el poder", a la vez que afirmó que, de acuerdo al texto, "sobran los recursos para discutir políticas salariales reales que no se contemplan".