Salió el acuerdo nuclear con Australia

La Cámara de Diputados ratificó en horas de la madrugada el tratado nuclear firmado por la Argentina y Australia por el que el país construirá un reactor nuclear de investigación para Australia.

El proyecto que fue convertido en ley alrededor de la 1.30 convalida el controvertido convenio de cooperación nuclear con Australia, firmado en el 2000

Quienes están en contra del acuerdo dicen que la Argentina, eventualmente, debería reciclar en el país el combustible nuclear gastado por el reactor australiano, que luego volvería a ese país. Ante ello, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) señaló a través de voceros que el polémico acuerdo ratificado por el Congreso no implica que llegue al país "basura nuclear", o residuos radiactivos, algo que está expresamente prohibido por la Constitución. Según se asegura desde la CNEA, el material a reciclar en la Argentina "tiene un nivel de radiación lo suficientemente bajo para no ser considerado residuo nuclear ni peligroso, de acuerdo con los patrones internacionales."

Los expertos sostuvieron que el material es una especie de "pila de aluminio y uranio que debe ser reprocesada para volver a usar sus materiales." En el proceso de reciclaje" se separa el aluminio del uranio de baja actividad -dijeron los voceros de la CNEA-, se les hace un tratamiento de vitrificación, con vidrio y cemento, y se los envía de vuelta a Australia".

El acuerdo firmado con Australia, con muchas cláusulas secretas, determina que, eventualmente, el país empezaría a recibir material nuclear a reciclar en 2017. La tarea de reprocesamiento del material nuclear se llevaría a cabo en el Centro Atómico de Ezeiza.

Al defender el proyecto, el titular de la comisión de Relaciones Exteriores, el justicialista Jorge Argüello, rechazó los cuestionamientos y destacó el "orgullo" de que haya triunfado "la oferta Argentina porque fue la mejor calidad y la que ofreció mejores garantías de seguridad".

Argüello advirtió que la no aprobación del proyecto -que contaba con sanción del Senado- "traerá efectos altamente dañinos para la credibilidad de nuestra capacidad exportadora de tecnología y nos llevará a perder irremediablemente el carácter de país de vanguardia en este campo".

Se trata del último proyecto aprobado por la Cámara de Diputados al término del año legislativo, en una sesión que demandó más de 12 horas de debate.

Además de la construcción de un reactor nuclear, el acuerdo contempla la posibilidad de que en en plazo de aproximadamente 15 años el combustible usado pueda ser reacondicionado en la Argentina, cuestión que fue denunciada por los grupos ecologistas que advirtieron sobre la llegada de "basura nuclear".

El debate dejó al descubierto las diferencias que generó el tratamiento de la iniciativa en el seno de los bloques mayoritarios, sobre todo en el radicalismo, donde quedaron reflejadas las posturas más diversas en torno al proyecto. Por un lado, el diputado de la UCR Luis Molinari Romero, rechazó el convenio por considerar que "viola" el artículo 41 de la Constitución, mientras que el radical por Río Negro, Fernando Chironi, se mostró a favor del acuerdo, al sostener que la no aprobación "tendrá consecuencias directas" en el país.

En junio de 2000, la empresa argentina INVAP fue declarada oferente preferido por la Organización Australiana para la Ciencia y la Tecnología Nuclear (Ansto) en la licitación internacional para construir un reactor nuclear de investigación.

El gobierno argentino propuso a Australia en junio de 1999 formalizar un acuerdo de Cooperación sobre los usos pacíficos de la energía nuclear como parte de la estrategia de apoyo e interés respecto de la participación argentina en la licitación.

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