El discurso de Milcíades Peña emocionó a todos

El porteño kirchnerista Milcíades Peña fue ovacionado en el recinto de la Legislatura al pronunciar un emocionante discurso en el que fundamentó por qué el jefe del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, debía ser interpelado.

"Yo decidí entrar a la política a los 10 años para cambiar el mundo y de repente me encontré abriendo bolsas con cadáveres de pibes que tenían en el rostro una expresión de horror de la que no me voy a olvidar nunca", expresó entre sollozos el legislador.

A Peña se le murió su ahijado, Lautaro Blanco, de 13 años, en la fatídica madrugada en que se incendió la discoteca "República Cromañón". La hermana de Lautaro, Marilyn, está muy grave en la sala de terapia intensiva del Hospital Italiano.

"El 31 de diciembre, mientras revolvía esas malditas bolsas, sentí verguenza de mí mismo y creí que de aquel pibe de 10 años ya no quedaba nada, pero luego pensé: al contrario lo tengo que recuperar", indicó Peña. Seguidamente, se preguntó "si no somos capaces de meter en cana a los hijos de puta de esa ratonera que fue República Cromañón y a más de un funcionario, ¿cómo vamos a cambiar el mundo?".

"El líder comunista chino Mao Tse Tung decía que en política había que actuar con la cabeza fría y el corazón caliente; por eso les pido a mis colegas que hoy voten con el corazón caliente a favor de la interpelación de Ibarra", dijo Peña.

Aseguró que él no quería el juicio político de Ibarra y reconoció que tanto los funcionarios del ibarrismo como sus legisladoras lo acompañaron en los peores momentos de la tragedia.

Cuando Peña terminó su discurso, legisladores y público lo ovacionaron emocionados y desde un sector de los palcos se empezó a escuchar el canto ya convertido en himno de las marchas de familiares y amigos de las víctimas: "Escuchenló, escuchenló, ni la bengala, ni el rock and roll: a nuestros pibes los mató la corrupción".

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