Italia criticó el canje

El ministro de Economía de Italia, Domenico Siniscalco, dijo en el Parlamento italiano que Argentina "no actuó de buena fe" en las negociaciones por la reestructuración de la deuda, aunque señaló que el Gobierno de su país no pasará los límites del respeto a la soberanía de otras naciones y relativizó la posibilidad de que el Estado o los bancos italianos compensen a los bonistas.

Siniscalco, que fue hoy al Parlamento para hablar exclusivamente de la deuda argentina, además de criticar de plano la propuesta para el canje, descartar la injerencia del gobierno italiano y enviar una señal de alivio a los bancos locales, reconoció, no obstante, lo mismo que ayer su par Roberto Lavagna explicó con precisión sobre la naturaleza "excepcional" de la oferta.

"Aparece evidente que no hubo una negociación propiamente dicha de buena fe" por parte de las autoridades argentina, dijo y, al tiempo que calificó la quita de capital propuesta como "un recorte sin precedentes en las reestructuraciones soberanas", admitió que "la situación económica y social de Argentina parece también sin precedentes".

El discurso de Siniscalco, por otra parte, dejó motivos para la decepción entre los bonistas italianos, cuando aseguró que en esta cuestión Roma "se movió hasta los límites dictados por el respeto de la soberanía de otro país y esta línea política proseguirá".

"Es esencial mantener abierto y reforzar el canal bilateral con las autoridades argentinas y es igualmente importante trabajar en las sedes internacionales para asegurar el respeto de las reglas y de los principios vinculados al correcto funcionamiento de los mercados financieros", declaró Siniscalco alejando las posibilidades de una agresiva defensa oficial de los ahorristas.

También intentó instruir a los legisladores sobre una eventual ley que obligaría a los bancos reembolsar las pérdidas a los bonistas, como piden los propios ahorristas y como planteó la oposición parlamentaria en varios proyectos.

"En esta fase otras intervenciones públicas directas serían contrarias a las reglas y a los principios internacionales de buen funcionamiento de los mercados" porque "reducirían ese empuje a apreciar los riesgos que es necesario en quien invierte. Crearía riesgo moral", consideró.

Según el ministro, los proyectos en danza en ese sentido "plantean cuestiones de legitimidad constitucional en relación con la iniciativa privada, a la cobertura contable y a las prerrogativas de la magistratura y de las autoridades de vigilancia".

"Como Pilatos, Siniscalco se lava las manos: nada dijo sobre las responsabilidades durante la colocación de las obligaciones denunciadas por la Consob, nada dijo sobre lo que el gobierno quiere hacer para proteger a los inversionistas", evaluó en tanto el vocero de los Demócratas de Izquierda (DS) en la Comisión de Finanzas, Giorgio Benvenuto.

La concepción de Siniscalco sobre los bancos resulta funcional al lobby que viene haciendo el presidente de la Task Force Argentina (TFA), Nicola Stock, que intenta que los bonistas centren el eje de sus reclamos hacia el gobierno argentino para que modifique la propuesta o para que sea rechazada, y de esta manera despejar la responsabilidad de los entidades bancarias.

Stock, sindicado como un lobbista de los bancos, dijo a los diputados que la oferta constituye "un grave acto de perversidad y de expropiación de la multitud de pequeños inversores privados italianos".

Pero ante la falta de una ley que comprometa a los bancos, los ahorristas tienen la vía judicial para que estas entidades respondan por sus responsabilidades al momento de recomendar la compra de títulos argentinos, que omitieron advertir a sus clientes, tal como lo detectó la Comisión de Valores de Italia (Consob), que esos bonos sólo eran "aptos" para "especuladores".

"Han habido juicios de privados italianos contra los bancos que han tenido éxito y hay bancos que han devuelto el cien por ciento de su dinero a los acreedores. Creemos que esto va a crecer y que va a haber más sentencias deL los propios tribunales italianos", afirmó hoy el embajador argentino en Italia, Victorio Taccetti.

Siniscalco sostuvo además que si la oferta no fuese aceptada por una cantidad suficiente de acreedores, "se abriría un escenario sin precedentes con causas de litigio internacionales y consecuencias difíciles de prever", hipótesis que el gobierno argentino enfrentaría no sólo con una "defensa pasiva" sino como "demandante", tal como dijo ayer Lavagna.

"El gobierno argentino podría verse obligado a formular una nueva oferta", continuó el ministro italiano, algo que por enésima vez fue también ayer descartado por Lavagna.

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