La Legislatura porteña y el jefe de Gobierno de la ciudad, Aníbal Ibarra, incursionaron en el debate técnico sobre la tragedia de Cromañón, que se desarrolló en un marco de extrema tensión por los duros cuestionamientos de los diputados de la oposición y las críticas que partieron desde los famliares.
Allí el jefe comunal negó tener vinculación con el dueño del boliche Omar Chabán, resaltó la tarea del sistema de respuesta en emergencias y volvió a admitir las falencias de los controles en materia de seguridad.
En un debate de marcado contenido técnico, en el marco del tenso clima político que vive el distrito tras la decisión de impulsar un plebiscito vinculante de su gestión, el jefe de Gobierno porteño volvió al recinto de la Legislatura luego del cuarto intermedio al que pasó el cuerpo la madrugada del sábado.
Los primeros legisladores en hacer uso de la palabra marcaron el perfil de la sesión al orientar sus preguntas a los aspectos técnicos del antes, durante y después de los hechos ocurridos la noche del 30 de diciembre en el local de República Cromañón.
El jefe de Gobierno ingresó poco antes de las 14.30 al recinto, antes que muchos de los legisladores, que demoraron más de lo previsto a la hora de sentarse en sus bancas. Poco después lo hicieron los familiares de las víctimas, la mayoría de ellos con imágenes de quienes murieron en la tragedia.
"No quiero escudarme ni plantear ninguna cuestión formal; a mí las formalidades no me importan, no pueden explicar los 191 muertos", dijo el funcionario.
A diferencia de la anterior, en esta sesión los familiares de las víctimas expresaron su descontento con las respuestas de Ibarra y el nivel de las preguntas de legisladores con silbidos o aplausos irónicos. Pero, además, constantemente sugerían preguntas a los legisladores del macrismo, como reconoció la diputada Soledad Acuña en su enfática alocución.
Nuevamente, el mayoritario bloque de Compromiso para el Cambio, que responde a Mauricio Macri, fue el que produjo los pronunciamientos más duros hacia el jefe de Gobierno, particularmente a través de Soledad Acuña, Florencia Polimeni y Marcos Peña, quien calificó de "cínico" al funcionario.
Pero el momento más tenso de la sesión se vivió cuando la madre de una joven de 17 años muerta en la tragedia, interrumpió la exposición de Ibarra a los gritos: "Hay una red de corrupción" denunció.
La legisladora de Compromiso para el Cambio fue una de las más punzantes en sus preguntas y puso en cuestión la tarea de Ibarra durante la tragedia. "Usted no dio las órdenes que tenía que dar como responsable de la coordinación de la emergencia", aseveró.
Durante su exposición, el jefe de gobierno recibió, en una sola ocasión, el aplauso de los familiares de las víctimas; fue cuando habló de las personas que participaron en el operativo de emergencia la trágica noche del 30 de diciembre. El funcionario dijo que tras el incendio se movilizaron "850 personas", un total de "51 ambulancias", que realizaron "alrededor de 200 recorridos entre el boliche y los hospitales".
"Vuelvo a decir que reivindico la actuación de todos los profesionales médicos y del SAME que actuaron en esta emergencia", indicó el jefe de Gobierno, quien añadió que las primeras dos ambulancias del SAME tardaron sólo siete minutos en llegar al lugar.
Ibarra defendió el funcionamiento del sistema de emergencias de la ciudad, la tarea de los directores del SAME, Defensa Civil y la Secretaría de Salud. "Seguramente hubo errores, se podría haber hecho mejor, pero el sistema respondió gracias a los recursos humanos, la infraestructura y las instrucciones que se dieron", dijo.
Ante una consulta de Sandra Bergenfeld, de Juntos por Buenos Aires, Ibarra expresó por primera vez su pedido de disculpas a los familiares a raíz de de la forma en que su gobierno manejó la entrega de subsidios a las víctimas de los familiares, pero que fueron difundidos como indemnizaciones.
El macrista Rodrigo Herrera Bravo también criticó a Ibarra porque "sus propios funcionarios desmienten que la antiguedad o modernidad de las normas no tuvieron nada que ver con lo que pasó el 30 de diciembre".
También cuestionó la falta de gestión para resolver las dificultades en los controles admitidas por el propio Ibarra, a lo que este respondió que la supresión del cuerpo de inspectores se hizo mucho antes de la tragedia y que permitió alejar a los funcionarios de la corrupción.
En ese marco volvió señalar las dificultades que su administración había presentado sobre el funcionamiento del área de justicia y seguridad, para lo cual el Gobierno había comenzado a implementar en el segundo semestre del 2004 su reformulación mediante un programa financiado por el BID.
Otro fuerte embate sobre la estrategia de Ibarra la llevó adelante el diputado Marcos Peña, de Compromiso para el Cambio, quien sacó a la luz la supuesta falta de cumplimiento de la Ley 118 que regula el personal de seguridad de los locales bailables, y su "no aplicación de los funcionarios del Gobierno de la Ciudad" que habría bastado para "clausurar Cromañón mucho antes de la tragedia".
La primer referencia fuerte en los discursos sobre el llamado a un referéndum para la revocatoria de su mandato estuvo a cargo del legislador Daniel Betti, del Bloque del Sur, quien dijo que esa decisión "huele a especulación política" y exhortó a una rápida convocatoria para evitar "la jugada de hacerle elegir a los porteños entre Macri o Ibarra. Usted tiene la responsabilidad política de esta tragedia".
Los diputados más críticos hacia la actuación de jefe de gobierno fueron Juan Carlos Lynch y Jorge Enríquez -los dos de la bancada Compromiso para el Cambio-, Daniel Betti (Bloque del Sur) y Jorge San Martino de Recrear, entre otros.