Diputados del justicialismo volvieron a plantear su malestar por la falta de reconocimiento del rol del Congreso, en el marco de una reunión en la que se produjeron fuertes cruces entre los legisladores por el fracaso de la sesión de esta semana en la que el PJ no logró reunir quórum para debatir iniciativas antiterroristas.
Esa situación quedó expuesta en la reunión de bloque de diputados del justicialismo, donde se puso de relieve la ausencia de varios diputados del PJ en el recinto y la falta de colaboración de miembros de la bancada oficialista para facilitar el número necesario para reunir quórum.
Según revelaron fuentes parlamentarias, todo comenzó cuando Camaño, notablemente molesto porque el miércoles sólo contaba con 85 diputados en el Congreso y no pudo impulsar la primera sesión del período ordinario, dijo que con ese número de legisladores no se podía sesionar.
Según dijo una fuente que participó de la reunión de bloque que se realizó la noche del miércoles, Camaño sostuvo que con esas condiciones se pierde cualquier votación y amenazó con volver a poner en práctica los descuentos para quienes se ausenten sin aviso.
En esa reunión -que se realizó luego del fracaso de la sesión- quedaron expuestas las diferentes posturas que existen en esa bancada y se plantearon las "quejas" de algunos legisladores por la "falta de motivación y de reconocimiento del gobierno al rol del Congreso".
Otros diputados, por su parte, volvieron a insistir en la necesidad de tener mayores contactos con el Ejecutivo y también se cuestionó el rol de los denominados diputados transversales que están fuera del bloque del PJ quiénes, según recordaron, "no respaldan al Gobierno ni votan las leyes que impulsa el Ejecutivo".
"Fue un ida y vuelta muy duro", describió uno de los diputados que participó de la reunión, quien graficó que "la ausencia de los legisladores también se viene registrando desde el año pasado en las reuniones de bloque, lo que demuestra la falta de interés de participar de las sesiones".
Las fuentes consultadas relataron que la frase de Camaño desató la lengua del bonaerense Alberto Coto, quien sacó a relucir una vieja crítica al kirchnerismo y al mismo presidente Néstor Kirchner y dijo que no hay motivación política para asistir a las sesiones porque el mandatario no se reúne con los diputados.
El planteo, que por viejo no deja de ser vigente, fue que Kirchner no los tiene en cuenta, que no dialoga con ellos, que no les presta atención.
La posta la tomó el mendocino Alfredo Fernández, quien defendió a Kirchner y recordó la frase de Juan Perón que reza: "Primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres".
Cristian Ritondo, diputado de la ciudad de Buenos Aires, dijo que estaba cansado de los transversales y dio pie para los cuestionamientos de las distintas fracciones del PJ, entre los que se escuchó la voz de Graciela Camaño por los resultados obtenidos en Catamarca, donde el radicalismo ganó la Gobernación.
La polémica volvió a plantearse en una reunión que mantuvo el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño con el titular del bloque de diputados de la UCR, Horacio Pernasetti. En esa reunión, Camaño reiteró la postura del PJ de no avalar la presencia de los ministros en el recinto, mientras que Pernasetti anticipó que insistirá con el pedido de sesión especial para el miércoles próximo para debatir los proyectos que piden la interpelación de los funcionarios.
La ofensiva de convocar a los ministros al recinto es impulsada por el radicalismo, el socialismo, el ARI, la izquierda y algunos diputados de la centroderecha, que previamente habían realizado una sesión especial para pedir el tratamiento de los proyectos que piden la convocatoria de los ministros.
En esa línea, el titular del bloque de diputados del ARI, Eduardo Macaluse, dijo no haber sido convocado por Camaño todavía pero admitió que "la situación seguirá trabada hasta que no venga algún ministro al recinto", al insistir en la necesidad que los funcionarios "informen a la sociedad y no a un grupo de diputados".
Fuentes parlamentarias reconocieron que las conversaciones seguirán empantanadas mientras ambas partes no cedan en sus posturas, lo cual, dijeron, continuará trabando la actividad de la Cámara baja.