El oficialismo de la Cámara de Diputados buscará esta semana acordar con la oposición mecanismos que permitan descomprimir la ofensiva de varios bloques que piden la interpelación de miembros del gabinete nacional, reclamo que llevó la semana pasada a paralizar la actividad parlamentaria.
Como parte de la estrategia, las autoridades del bloque justicialista pretenden que la oposición levante la sesión especial convocada nuevamente para este miércoles y, a cambio, el PJ estaría dispuesto a tratar en comisión los pedidos de informes que solicita ese sector por el tráfico de drogas a España. Para evitar que esa situación vuelva a frenar la semana entrante la tarea de Cámara baja, el titular del bloque de diputados justicialistas, José María Díaz Bancalari, anticipó que el PJ realizará el mismo miércoles una sesión especial para tratar el temario que no pudo debatir la semana pasada y que contempla, en principio, aprobar formalmente el día y hora de los plenarios.
De esa forma, el oficialismo espera superar el piso de los dos tercios que necesita en una sesión ordinaria y que permite continuar el debate con mayoría simple para aprobar luego los proyectos antiterroristas y avanzar con otras cuestiones claves para el Ejecutivo.
Entre las proyectos que quedaron pendientes figura la iniciativa que exime de impuestos a la importación de gasoil por 4 meses para suplir la falta de fluído para levantar la cosecha gruesa y la desfederalización de los delitos vinculados con el narcotráfico.
"La responsabilidad del funcionamiento de la Cámara es de la mayoría. Nosotros pretendemos discutir los pedidos de informes y la interpelación al jefe de Gabinete y como no hay ninguna señal que esto se produzca insistimos con una nueva sesión especial", ratificó el titular del bloque de la UCR, Horacio Pernasetti.
La ofensiva de la oposición -integrada por la UCR, el ARI, el socialismo, la izquierda y algunos legisladores de centroderecha- ya se hizo sentir el miércoles cuando el oficialismo fracasó en su intento de realizar la sesión pero no logró el número necesario para iniciar el debate.
El fracaso del debate se debió, por un lado, a que el justicialismo no contaba con todos sus diputados para la sesión y, por otro, a que necesitaba obligatoriamente el respaldo de otros bloques para reunir los dos tercios de los presentes para iniciar el debate por tratarse de la primera sesión ordinaria del año. Es que, mientras el oficialismo se niega a avalar la presencia de los ministros en el recinto para que informen sobre el caso de tráfico de drogas a España, la oposición insiste en que no prestará sus votos hasta que algún funcionario concurra a la Cámara de Diputados.
Esa situación produjo también una especie de catarsis en el seno de la bancada oficialista, donde se expuso el malestar por la falta de colaboración de algunos diputados del bloque que no concurren a las sesiones, en una reunión donde no faltaron las acusaciones y pases de facturas entre los distintos sectores de la bancada justicialista.
"Tenemos que arreglar porque no podemos seguir así. No vamos a ser rehenes del radicalismo porque no se traten los proyectos que ellos quieren. Parece que como ganaron en dos provincias se sienten con fuerzas para manejar la agenda parlamentaria", resumió un diputado kirchnerista.