La interna justicialista asomó su cabeza en el ámbito del Senado de la Nación, luego de que el oficialismo no pudo imponer durante las primeras semanas de sesiones ordinarias dos proyectos, uno de ellas considerado clave por el gobierno nacional, debido al espíritu díscolo de algunos legisladores del PJ.
La votación para imponer el marco regulatorio a la venta de gas en garrafas fue un ejemplo de ello. El justicialismo pretendía que esa ley saliera con un artículo que establecía que la garrafa es propiedad del fraccionador, dando marcha atrás al cambio que había hecho la Cámara de Diputados y que estipulaba que el envase es de quien lo compra.
La diferencia colocaba a los grandes fraccionadores en posición ventajosa o no, de acuerdo a si el proyecto salía con la posición del Senado o de Diputados, respectivamente. Por sólo tres votos, el oficialismo fue derrotado en el recinto tras un extenso debate, ya que no pudo imponer los dos tercios.
A la hora de recontar las manos, el peronismo descubrió que, de los 40 miembros de su bancada sólo 29 votaron afirmativamente, y que sumaba 6 votos de otras bancadas, como el radical disidente Rodolfo Terragno y la frepasista Vilma Ibarra. Además de los votos negativos de la UCR y de otros partidos provinciales, la justicialista salteña Sonia Escudero, muy ligada al gobernador Juan Carlos Romero, ex compañero de fórmula de Carlos Menem, votó en contra del resto de su bloque.
El déficit del justicialismo estuvo en la gran cantidad de ausentes, 10, entre los que se contó el santafesino Carlos Reutemann, mientras que los dos representantes de San Luis, Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa, se retiraron del recinto antes de votar.
El riojano Eduardo Menem, quien hace un par de semanas se retiró del bloque justicialista para armar uno propio (el 17 de Octubre), votó en contra de la iniciativa.
El revés generó un fuerte debate en el seno del bloque. A la salida del recinto, el jefe de la bancada, Miguel Angel Pichetto, resumió el espíritu de disputa existente en el cuerpo: "Acá no discutamos nada; vamos a hablar al bloque". Una vez reunidos, aunque faltaron algunos miembros, como la senadora Cristina Fernández de Kirchner, que hace tiempo dejó de concurrir -desde aun antes de ser primera dama- y los mencionados ausentes, los oficialistas descargaron toda su furia. Alguno, inclusive, recordó con amargura que en la reunión de bloque del mediodía que atrasó la sesión dos horas ya se sabía que la salteña Escudero iba a votar en contra.
La del GLP fue la segunda derrota consecutiva del justicialismo en el día, ya que por tercera vez no pudo tratar la creación del nuevo impuesto al gasoil porque existen fuertes disidencias de parte de los senadores de Córdoba, La Pampa y Santa Fe.
Estos exigen que se coloque un artículo al proyecto para evitar que el gravamen a la transferencia o importación del combustible no se traslade al precio final.
"Son varios los gobernadores que van a la Casa de Gobierno y dicen que están de acuerdo con el proyecto. Pero esa actitud evidentemente no baja al recinto", criticó Pichetto al solicitar en plena sesión que el tratamiento de la norma fuera nuevamente suspendido.
Un vocero del bloque justicialista recordó que se trata de "un año electoral" y, aunque juzgó que no es para preocuparse, reconoció que "faltaron tres votos que no deberían haber faltado".
Otro informante del mismo sector sostuvo que a la derrota "se la reconoce como una derrota patagónica", en virtud de que el titular de la Comisión de Combustibles, y miembro informante de los proyectos del miércoles fue el senador justicialista por Santa Cruz, Nicolás Fernández.
Las derrotas justicialistas fueron capitalizadas por la UCR como triunfos propios. Aunque el radicalismo aún no logró que algún ministro del gobierno nacional visitara al menos una comisión para prestar informes sobre el caso Southern Winds, el miércoles se escuchó: "les ganamos dos provincias y ahora no pudieron con esta ley".