El duhaldismo envía señales de distensión

Eduardo Duhalde se autoexcluyó de la puja interna del PJ bonaerense y dijo que no participa más de la actividad política, en un gesto que fue interpretado en el seno del oficialismo como una señal favorable del caudillo a un futuro acuerdo electoral con el presidente Néstor Kirchner.

La señal de Duhalde hacia la Casa Rosada -donde parecen divididas las opiniones sobre la conveniencia de confrontar con el duhaldismo- se produjo justo en momentos en que cobra fuerza la posibilidad de que Kirchner y su antecesor se reúnan para diseñar un acuerdo de cara a las elecciones legislativas de octubre. "Eso que lo resuelvan los políticos, yo no soy más político", aseguró Duhalde cuando lo consultaron acerca de cómo se debe resolver la interna en el PJ de Buenos Aires, donde están enfrentados sus seguidores con el gobernador Felipe Solá.

En este marco, el tema ya está instalado en la Cámara de Diputados, donde el kirchnerismo, encarnado en el transversal bloque Convergencia, apuesta a "conformar una lista amplia" bajo el paraguas del Frente para la Victoria, que sea capaz de limar asperezas entre felipistas y duhaldistas. "Felipe no puede retroceder. No puede volver al duhaldismo, aunque algunos quieren tenderle un puente de plata para después aplastarlo", analizó uno de los integrantes del bloque Convergencia.

Este bloque kirchnerista nuclea a Araceli Méndez de Ferreira, Miguel Bonasso, José Roselli, Francisco Gutiérrez, Daniel Carbonetto e Irene Sartori de Bosch. Sin embargo, los kirchneristas transversales no descartan que "haya dos listas que lleven como candidata a Cristina, una del PJ y otro del Frente para la Victoria".

Pero esta última posibilidad fue calificada con un "imposible" por diputados duhaldistas, que comenzaron a evaluar la confección de una "lista de unidad" en la que Solá no tenga demasiada participación. Esa alternativa se analizó en una reunión que se realizó en las oficinas de la Presidencia de la Cámara de Diputados y que comenzó cuando el secretario de Seguridad porteño, Juan José Alvarez, se sentó frente al jefe del cuerpo, Eduardo Camaño.

Durante ese almuerzo, los dirigentes duhaldistas comenzaron a evaluar la conformación de una lista única, donde tratarían con cierta distancia a Solá.

Una de las posibilidades que se evaluaron fue que Alvarez -que tiene licencia como diputado hasta que finalice su labor en el Gobierno porteño- acompañe a Cristina Kirchner como segundo candidato a senador nacional por Buenos Aires.

"Hace cinco meses eso hubiera sido impensado", dijo un hombre del duhaldismo al referirse a la llegada que logró Juanjo Alvarez en el Gobierno nacional.

Colaboradores de Duhalde reconocieron que "es una hecho que Cristina va a ser la candidata" y dejaron en claro que el sector "no va a confrontar con el gobierno nacional".

Si bien en el encuentro con Kirchner "todo está por verse", la posibilidad que se maneja en las filas duhaldistas es ceder el primer lugar de la lista de senadores y una parte importante de la de diputados y pedir que el Gobierno "no interceda en la contienda provincial", admitió la fuente.

El objetivo primordial del duhaldismo es conservar el poder territorial con vistas a las elecciones para gobernador en el 2007 y para ello se replegarán en la provincia para concentrarse en la pelea que libraran con Felipe Solá.

"Para el duhaldismo no es una derrota sino que es algo positivo, porque en un escenario de acuerdo con el Gobierno, a ellos le interesa el Congreso nacional y a nosotros la Legislatura y el dominio territorial. Por eso vamos por un acuerdo a nivel nacional y a pelear en la provincia", contó un importante legislador provincial que conforma el entorno de Duhalde.

A todo esto, el ministro de Gobierno bonaerense, Florencio Randazzo, aclaró que el gobernador Solá no aceptará un posible acuerdo con el duhaldismo si sólo se trata de un "pacto de conveniencia" y es "estrictamente electoral". De esa manera, Randazzo descalificó la posibilidad de una negociación para determinar cómo "sobreviven" y "conservan los lugares que muchos dirigentes vienen teniendo desde hace muchos años".

"La realidad de Argentina ha cambiado. Hay una posición política conservadora que quiere que nada cambie y una posición diferente encarnada por el gobernador. Creemos que tenemos que ser protagonistas de ese cambio", enfatizó el funcionario.

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