La senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner afirmó que en América Latina existe "espacio para plantear alternativas" de desarrollo y terminar con "el flagelo de la desigualdad, la miseria y la falta de trabajo", y defendió el avance de "un proyecto propio de país" para enfrentar los desafíos de la globalización.
Para Fernández, el proyecto que instaló el gobierno de Néstor Kirchner implica dar por terminada "la Argentina de la desindustrialización, el endeudamiento y el vaciamiento" para fortalecer una política que "represente los intereses de los argentinos".
La legisladora abrió el último panel de la reunión del llamado Consenso de Buenos Aires, en un panel que compartió con el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario general adjunto de la ONU, José Antonio Ocampo y el economista Roberto Frenkel.
La senadora hizo referencias recurrentes al error de disociar "las ideas políticas de la economía" y destacó que el jefe de Estado está "empecinado tercamente en defender los intereses de los argentinos".
"Hay modelos alternativos. Hay vida después del FMI y a pesar del Fondo", postuló la senadora y recordó que frente al planteo de una discusión diferente con los organismos internacionales de crédito, "desde adentro y desde afuera, nos decían que era imposible". Identificó a los críticos de afuera como quienes "habían jugado a la timba financiera" y a los cuestionadores de "adentro" como los "economistas que representan intereses del exterior o tienen subordinación intelectual".
Cristina Kirchner recordó que el actual gobierno asumió el 25 de mayo de 2003 con "todas las asignaturas pendientes" en materia de endeudamiento, default, riesgo país, pobreza y desocupación, y enfatizó que el planteo de "la construcción de un modelo alternativo es el aporte más importante que podemos hacer a América Latina".
"¿Cuál es la receta? No hay receta, no hay libro de recetas para un gobierno exitoso", planteó la senadora para defender los procesos de desarrollo con características propias de cada país, en contraste con las políticas de los 90. En ese marco, criticó al ex presidente Carlos Menem, al FMI y al Consenso de Washington, y se preguntó si no habrán sido "peor que las plagas de Egipto".
"A veces pienso como habrán sido las plagas de Egipto; me pregunto si esto no habrá sido peor y pienso cómo hemos podido sobrevivir", ironizó.