Dios no lo permita

La Iglesia está en estado de alerta ante la posibilidad de que en el cierre del actual período ordinario se voten leyes sobre educación sexual o aborto.

En el marco de las clásicas sesiones de fin de año, es habitual que se aprueben muchos proyectos que cuentan con dictamen de comisión y cosechan la adhesión mayoritaria de los legisladores. Pero en esta ocasión diversas organizaciones civiles que expresan el pensamiento de la cúpula de la Iglesia están ejerciendo una fuerte presión sobre diputados y senadores para que no prosperen algunas iniciativas, en particular la aprobación de la Convención para Erradicar todas las formas de Discriminación contra la Mujer, impulsado por las Naciones Unidas, por entender que es una playa de maniobra para imponer finalmente una política abortista, como se reflejó en la edición de Parlamentario N° 759, de marzo pasado.

Desde entonces, no han cesado las entrevistas y llamados a los senadores nacionales por parte de los obispos de sus respectivas provincias, para que esa convención no sea convalidada. Hasta ahora esa prédica tuvo resultados, ya que nunca fue considerada en el recinto durante las gestiones de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, ni en la que lleva a cabo Néstor Kirchner.

Para la cúpula de la Iglesia, en particular para el cardenal Jorge Bergoglio, entre otros altos dignatarios, del articulado del Protocolo se desprende implícitamente una política de Estado tendiente a acentuar una reafirmación de avalar el aborto, como en tantas oportunidades lo dijeron del Ministerio de Salud y que obligó a que la primera dama aclarara que ella está en contra. Aunque sin mayor fuerza, o tal vez especulando con sus repercusiones en la última campaña electoral.

Para su tratamiento en el recinto, el Protocolo tiene tres dictámenes, y es muy probable que sea votado el de mayoría, que cuenta con el respaldo del grueso de los senadores del peronismo, el radicalismo, más los del ahora bloque Frente para la Victoria.

¿Cuál es el temor de la Iglesia? Que en el marco de enfrentamiento entre la Casa Rosada y el Episcopado, a partir del documento difundido hace unos días por el Episcopado, los legisladores no se sientan con las manos atadas para votar este Protocolo.

Los movimientos en Diputados

Un panorama que abarca a la Cámara baja, donde los proyectos sobre educación sexual están habilitados para su abordaje en el recinto en la sesión de despedida del actual período ordinario, prevista para uno de los dos últimos miércoles de este mes.

En los fundamentos, el texto por mayoría sostiene que la ley parte de una concepción integral completa de la persona humana como ser biológico, psicológico, social y espiritual, lo cual implica el tratamiento de temas “vinculados no sólo a la sexualidad sino a razones éticas y filosóficas”.

A través de esta iniciativa, se creará el Programa Nacional para la Educación Sexual destinado a alumnos del nivel inicial, en todos los ámbitos educativos. “El silencio es la peor de las actitudes frente a problemas como los enunciados. La educación sexual es parte del arsenal conceptual con el que la humanidad enfrenta la tarea de cuidad y consolidar la evolución de sus individuos hacia la adultez, siguiendo el rumbo de la Convención de los Derechos del Niño marcado por las Naciones Unidas en 1968”, se enfatiza en los fundamentos de la norma que recoge las iniciativas de la socialista María Elena Barbagelata y de la peronista santafesina Irma Foresi, entre otros. Cabe acotar que a ambas diputadas se les vence el mandato a fin de año, lo que implica una particular despedida.

En tanto, el proyecto por minoría impulsado por la diputada Nélida Morales coincide en términos generales con el dictamen anterior, pero marca una diferencia sustancial al solicitar que “la educación y formación que merece las personas será concordante con sus convicciones filosóficas, éticas, religiosas, y la de sus padres o representantes legales cuando no hayan alcanzado la mayoría de edad, y respetuosa de su libertad de conciencia, su integridad y dignidad”. (A la versión completa de ambos textos se puede acceder en www.parlamentario.com/proy-educsex.php3).

Para ambos casos, además de los organismos civiles vinculados a la Iglesia, las autoridades de la Comisión Permanente del Episcopado expresaron por carta “una particular advertencia a los legisladores para que no se presten a las maniobras de los sectores que pretenden aprobar proyectos que atenten contra la familia”.

En sintonía con esa posición, el vocero del Episcopado, Jorge Oesterheld, expresó que los obispos “están preocupados porque se hagan todas las consultas necesarias y que no se apruebe una ley que tenga repercusiones sociales muy importantes de la noche a la mañana”.

Para colmo, el peronismo y el radicalismo de la Cámara baja no ofrecen fisuras a la hora de votar su aprobación, al igual que en el Senado, lo que acentúa la preocupación de la Iglesia y la obliga a redoblar esfuerzos para que no sean tratadas ahora. Ni nunca.

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