El suspendido jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, cerró las audiencias de su juicio político al hacer uso del derecho a la última palabra de los acusados para afirmar que "ni un sólo testigo, ni una sola prueba" justificó el pedido de destitución de la fiscalía.
"No hubo un sólo testigo, una sola prueba que sirva para justificar la destitución de un jefe de Gobierno", reclamó Ibarra ante los legisladores que actúan como fiscales y los miembros de la Sala Juzgadora.
Ibarra cuestionó el pedido de la fiscalía luego de que sus tres integrantes -Jorge Enríquez, Rubén Devoto y Jorge Sanmartino- pidieran unánimemente su destitución por "mal desempeño" de sus funciones, derivadas según el criterio de la parte acusadora, de lo actuado por el jefe porteño en relación a la tragedia de Cromañón.
El suspendido funcionario, que comenzó su descargo cerca de las 18.30, fue subiendo progresivamente el tono de su declaración y de sus acusaciones, especialmente cuando apuntó contra los fiscales del proceso, los legisladores Rubén Devoto, Jorge San Martino y Jorge Enriquez.
"Nada de lo que pasó en este juicio tuvo importancia para los acusadores. No hubo un sólo testimonio, una sola prueba, que pudiera acercarse a justificar la destitución o el derrocamiento de un jefe de Gobierno", sentenció Ibarra, minutos después de comenzar a hablar. A partir de allí, cada vez que se refirió a los fiscales del proceso lo hizo utilizando expresiones como "intereses políticos", "golpe institucional", "oportunismo" o "utilización política de la tragedia".
"Este juicio solamente sintoniza con los intereses de un sector político que quiere la destitución del jefe de Gobierno, y esto es un golpe institucional", acusó Ibarra.
El suspendido funcionario dedicó además una extensa parte de su presentación para defender su decisión de reformar todo el cuerpo de inspectores de la Ciudad, hecho sucedido durante su primer mandato al frente del Ejecutivo porteño.
"Si uno se basa en las palabras de los fiscales, el cuerpo de inspectores anterior era, hasta mi llegada, una cajita de cristal. Pero cualquier ciudadano sabe lo que fueron en la historia de esta ciudad las inspecciones y las coimas", indicó Ibarra.
Por ello acusó a los fiscales de tener "falta de contacto con la realidad", ya que -según indicó- "esos inspectores fueron los que habilitaron Cromañón".
Ibarra subrayó que ninguno de los legisladores que asumieron la función de fiscales cuestionó en su momento los cambios en el cuerpo de inspectores de la Ciudad.
"El oportunismo de venir a cuestionar la medida ahora, dos años después, porque ocurrió la tragedia de Cromañón y hay que ir contra el jefe de Gobierno, la verdad que es una ofensa", dijo. Luego comenzó la parte más dura de su descargo, durante la cual acusó a los legisladores que conforman la Sala Juzgadora de permitir y consentir "intimidaciones", "violencia" y "amenazas" durante el proceso de juicio político.
Esa parte de su discurso se constituyó en el momento más tenso de la tarde, cuando señaló que se "amenazó de muerte" a sus dos hijos menores "frente al silencio de los que tenían obligación de responder". Esos dichos provocaron la reacción de los familiares de las víctimas de la tragedia, quienes fueron instados a desalojar el recinto por el presidente de la Sala Juzgadora, el juez Julio Maier.
Así comenzaron los 20 minutos más tensos de toda la sesión, mientras la Policía empujaba a los familiares afuera del recinto, que se retiraban entre gritos, llantos e insultos hacia Ibarra.