En un largo discurso con el que inauguró las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el Presidente ratificó que el rumbo de su gestión, aseguró que no le interesa "triunfar sobre otros argentinos", a la vez que descartó recurrir a políticas ortodoxas para frenar la inflación, y reconoció que se debe lograr todavía un aumento de la inversión y "pagar la deuda social".
"No nos interesa triunfar sobre otros argentinos, nos interesa que triunfe la Argentina", enfatizó Kirchner, quien también subrayó: "nunca me interesa castrar al que piensa diferente, me gusta discutir con el que piensa diferente".
En un discurso de más de dos horas ante la Asamblea Legislativa, al dejar inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias, Kirchner defendió las principales iniciativas y políticas de su gobierno, entre las que incluyó la reciente reforma del Consejo de la Magistratura.
Kirchner destacó la importancia de generar un amplio debate sobre los contenidos de un nuevo sistema educativo que "brinde igualdad de oportunidades a todos los habitantes, sin excepción" y que "coloque a la educación como eje central de la construcción de la Nación".
El jefe de Estado formuló también un encendido llamado evitar los conflictos entre "hermanos" y exhortó al presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, para detenga por 90 días las obras de las plantas papeleras que se construyen en Fray Bentos y permita que en ese lapso expertos en medio ambiente evalúen la situación.
"Se lo pido con la mayor humildad, 90 días para este estudio", enfatizó Kirchner en su propuesta a Vázquez.
El jefe de Estado defendió además la reforma del Consejo de la Magistratura y tras asegurar que las modificaciones fueron hechas para "dotarlo de transparencia, eficiencia y agilidad en su gestión" subrayó que "no resulta ocioso destacar que, sumadas, la oposición y las corporaciones, mantienen la mayoría absoluta".
Kirchner pronunció su mensaje a la Asamblea Legislativa, el tercero desde que asumió su mandato, en el recinto de la Cámara de Diputados, donde recibió numerosas muestras de apoyo de legisladores e invitados, quienes aplaudieron su alocución en cuarenta oportunidades.
El primer mandatario llegó al Congreso a las 11.15, acompañado por su esposa, la senadora Cristina Fernández -quien siguió el discurso desde una banca ubicada frente al estrado-, y a las 11.20 ingresó en el recinto, donde los esperaban más de doscientos legisladores, ministros, gobernadores, altos funcionarios, representantes diplomáticos y otros invitados que lo recibieron de pie y con un prolongado aplauso.
Flanqueado por los presidentes del Senado, Daniel Scioli, y de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, Kirchner pronunció un discurso de aproximadamente dos horas, en el que destacó inicialmente el crecimiento de la economía, el pago de la deuda externa al FMI, el descenso de la desocupación y el aumento de la inversión educativa como algunos de los principales logros de su gestión.
Kirchner recordó luego que "como consecuencia de las inadecuadas, y en ocasiones irresponsables políticas económicas del pasado, la Argentina perdió hace varias décadas su lugar entre las naciones prósperas y es todavía un país empobrecido y particularmente injusto" y advirtió que "todavía no hemos salido del infierno".
"El principal desafío del pueblo argentino y de su gobierno, es, además de preservar los equilibrios macroeconómicos y la estabilidad, cimentar los pilares que terminen de configurar la estrategia de crecimiento sostenido con equidad e inclusión social", afirmó.
Kirchner anticipó luego que "el desarrollo económico con inclusión social exigirá continuar en la senda de la mayúscula tarea de reconstrucción institucional que fortalezca el rol del Estado, dotando de neuronas de alta calificación y plena vocación de servicios".
El jefe del Estado destacó luego que "nuestra economía lleva quince trimestres, para ser más precisos, 37 meses consecutivos, de crecimiento ininterrumpidos, y el PBI acumula desde el punto mínimo de la depresión un incremento del 36 por ciento. Este es un hecho inédito en los últimos 100 años de historia económica de nuestro país".
El Presidente destacó también que la desocupación pasó de 23,3 en mayo de 2003 a 10,7 en el tercer bimestre de 2005 y precisó que, de acuerdo con los datos más recientes, la tasa de desempleo se situó en el 10,1 por ciento en el último trimestre del año, y "se espera que durante el 2005 perfore, por primera vez en 13 años, la barrera de los dos dígitos".
"Esta abrupta reducción del desempleo es más meritoria todavía porque se dio en un contexto en el que muchos argentinos se reincorporaron a la búsqueda de empleo por la sostenida mejora de las perspectivas del mercado del trabajo", destacó.
También ponderó el aumento de los recursos para la educación que este año llegarán al 4,7 por ciento del PBI, "uno de los más altos de la historia" y subrayó que la ley de financiamiento educativo "nos permitió ayudar a las provincias con mayores necesidades a que otorgaran un incremento salarial que acaba de lograr que ningún docente perciba un sueldo que lo coloque por debajo de la línea de pobreza".
En el tramo final de su discurso, Kirchner enfatizó que la "en la Argentina, recuperándonos moralmente y reconciliando día a día las instituciones con la sociedad, estamos redefiniendo, entre todos y para bien, una palabra que a fuerza de injusticia e impunidad, nos sonaba vacía de contenido y extraña: la palabra gobernar".