Los conflictos del poder

En el bloque de diputados oficialistas hay varias corrientes. Algunas cuestionan a la conducción, aunque se afirma que no hay peligro de ruptura.

El bloque de diputados del FpV es el blanco donde repercute un creciente conflicto interno del oficialismo provincial, y los movimientos que se produjeron en los últimos días han puesto en el centro de la disputa incluso el sillón que ocupa el presidente de esa bancada, el dirigente del Movimiento Evita Fernando “Chino” Navarro.

La Cámara de Diputados es sin lugar a dudas una caja de resonancia, tanto de los conflictos intrínsecos de la democracia como de aquellos que no son ajenos a ella, pero tienen más relación con la vida de los dirigentes y sus cargos, las denominadas “internas de palacio”. Los observadores siempre estuvieron esperando -era una cuestión de tiempo, sostenían- que estas diferencias salieran a la luz, pese a que los dirigentes que adhirieron desde un primer momento al FpV hicieron esfuerzos para que los sucesos se desarrollen sin escándalos, y lo seguirán haciendo.

Pero ante una versión periodística que anunciaba la “conformación de un grupo crítico” a la conducción del bloque, concretamente a la presidencia de Navarro, la reacción fue elocuente.

Los legisladores supuestamente involucrados en esa movida la desmintieron categóricamente y restaron trascendencia al hecho, en tanto Navarro dijo estar “tranquilo”, ya que el bloque “está compuesto por diputados que piensan distinto, pero que a la hora del trabajo hacen su tarea”.

Pero como se dice habitualmente, cuando el río suena, agua trae. Navarro llegó a la presidencia del bloque del FpV porque tenía una buena relación con el presidente Néstor Kirchner, pero por sobre todas las cosas porque era un hombre del Movimiento Evita, que conduce el ahora segundo en la Jefatura de Gabinete de la gobernación, Emilio Pérsico.

Esta agrupación supo articular una estrategia singular para quedarse con la presidencia del bloque con la participación de los diputados viejos y fundacionales del FpV. Navarro, es un recién llegado al Movimiento Evita, y tal vez ese sea su flanco débil.

Dos hechos parecen corroborar la versión que alimentan los mismos voceros que desmienten la conformación de este supuesto sector “crítico golpista”.

La conformación del Consejo de Integración Social fue anunciada con “bombos y platillos” el 21 de febrero pasado, pero este organismo sólo sirvió para que “Pérsico arme una estructura”, según disparó uno de sus críticos. De hecho, los legisladores provinciales que participaban de un directorio ad honorem, en la práctica lo dan por “muerto”.

Un episodio más reciente fue el ocurrido con algunos diputados del Gran Buenos Aires en el lanzamiento del “Plan provincial para la Generación de Empleo Genuino”. Algunos legisladores fueron al lanzamiento con la idea de poder participar activamente en la selección de los mil titulares de planes que se capacitarán para ingresar a las empresas comprometidas. El resultado fue que el Movimiento Evita ya tenía todo cerrado.

Pero además, Navarro debe cargar en el bloque con la “mochila” de aquellos diputados que le fueron funcionales para la obtención del cargo pero que junto a él mantienen una conducción “cerrada” de la bancada, según señalan los disconformes.

Grupos

Es cierto que existe un grupo crítico de unos quince miembros, que “lejos se encuentra de llevar al bloque a la ruptura”, según dijo uno de sus integrantes. “Es un grupo de análisis que no participa de las decisiones que toma el bloque, pero sabe de obediencia partidaria y no piensa en desplazar a Navarro de la conducción” abundó. Este grupo empieza a ser denominado como “oposición orgánica”, y lo constituye el eje Fernández-Alak-Mosse. También dentro del bloque existe el llamado grupo de los nueve -otros los denominan peyorativamente “grupo 24 de octubre”- que también está fuera de las tomas de decisiones pero hacen su juego. Son ex miembros del bloque del PJ que pasaron al FpV luego del 23 de octubre.

El “equilibrio inestable” está a la vista: son en total 24 diputados, mientras que el presidente de la Cámara, Ismael Passaglia, no toma partido y tres o cuatro diputados andan sueltos, dentro de un bloque de 45.

Pero como se sabe, el universo peronista no termina en el bloque del FpV, sino que se extiende al del PJ y algunos satélites más, quienes azuzan, alientan y hacen sugerencias a los grupos periféricos de la conducción.

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