Perforados, con autorización

La moda de colocarse objetos en la piel no podrá hacerse en menores, si no media un permiso escrito de los padres, de acuerdo con un proyecto de ley.

Los menores de 18 años deberán ser autorizados por sus padres para realizarse tatuajes y colocarse aros u otros sustitutos de los denominados “piercing”, según lo dispone un proyecto de ley recientemente aprobado por la Cámara de Senadores que ahora lo analiza Diputados.

Concretamente la iniciativa dispone que no se podrá ejercer ese tipo de práctica a menores en locales, comercios o domicilios particulares, a excepción de aquellos que sean acompañados por sus padres y éstos presten su autorización por escrito en un libro rubricado por la Dirección de Salud de la municipalidad correspondiente a la localidad en que funcione, que se habilitará a tal efecto, donde deberá dejarse constancia de los datos personales tanto del menor como los de su progenitor y su firma.

Por otra parte, el proyecto prioriza el carácter preventivo respecto a posibles infecciones y contagios de enfermedades, y tiende a reforzar el contacto familiar.

La normativa establece además que los locales en donde se practiquen estas actividades deberán exhibir en un lugar visible un cartel con la nueva disposición.

Los que infringieran estas regulaciones serán sancionados con multas que van desde diez mil pesos hasta cien mil pesos y clausuras de treinta a ciento cincuenta días.

Los importes de las multas que se apliquen serán depositados en una cuenta especial que la ley autoriza a crear al Poder Ejecutivo, y que se destinará en un 50 por ciento para el Ministerio de Salud de la Provincia, un 25 por ciento para la municipalidad de la jurisdicción en que se ha cometido la infracción, con imputación a su presupuesto de Salud Pública, y el 25 restante para la fuerza policial que haya intervenido en el hecho, ya sea municipal o provincial, con destino al equipamiento del parque automotor y a elementos técnicos de seguridad.

Argumentos

La senadora del PJ Cristina Rasquetti, autora del proyecto, explicó que “la sociedad argentina ha recibido esta moda como una luz espejada de lo que ocurre en los suburbios de los países centrales donde el modelo de desarrollo capitalista si bien comienza a ser cuestionado por sus propias contradicciones aún tiene la fortaleza suficiente para imponer estos movimientos contraculturales e incorporarlos a la maquinaria del consumismo, sirviéndose de los mismos para incrementar sus negocios”.

La legisladora cuestionó “la calidad del instrumental que se exige para habilitar este tipo de actividades en nuestro país, además del grado de esterilización necesario para hacerlas posible, con un costo inaccesible para los comerciantes argentinos, situación que provocan que los mismos se desarrollen en forma casi artesanal y en condiciones higiénicas insuficientes”.

Agregó que “es indudable que no se puede realizar una perforación en el cuerpo de una persona o un dibujo bajo su piel, utilizando instrumentos y productos químicos que no estén autorizados y avalados por un profesional”.

Del mismo modo, manifestó que a modo ilustrativo debemos tener en cuenta que se colocan piercing en el interior de la boca, realizando un orificio que atraviesa la lengua, en los órganos genitales femeninos y masculinos, y son muy distintas las exigencias para habilitar un consultorio odontológico o ginecológico que las de un local comercial dedicado al tatuaje o piercing, con “la particularidad que recurren a estas prácticas muchos menores de edad, la mayoría sin autorización de sus padres”.

La senadora de Cañuelas, que fue acompañada por todos los bloques que integran el Senado, estimó que este cuadro de situación obliga a fijar normas “por no encontrarnos ante una cuestión de interés individual o del ejercicio del ámbito de la libertad personal sino de un problema de salud pública, ya que la mala esterilización de elementos quirúrgicos o la infección hospitalaria puede potenciar procesos infecciosos y ser una vía calificada de difusión de HIV, hepatitis B y C”

Rasquetti mostró finalmente su preocupación debido a que en los últimos años “han proliferado en la Provincia locales de comercio o establecimientos donde se realizan tatuajes, se colocan aros u otros sustitutos de los denominados piercing, realizándose también estas prácticas en domicilios particulares, en dudosas condiciones higiénicas”.

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