Preocupa al Congreso la pelea con el campo

Semana a semana el Gobierno analiza nuevos planes en su lucha contra la suba del precio de la carne, mientras los legisladores ven con preocupación esta situación.

Mientras el Gobierno planea medidas a más largo plazo, la Secretaría de Comercio, que preside Guillermo Moreno, lanzó sus inspectores a la calle para verificar que las carnicerías cumplan con los precios ordenados. Otro dato importante fue el acuerdo con los frigoríficos de no enviar al exterior más que el 50 por ciento del promedio de lo que se venía exportando, como medida para garantizar el abastecimiento del mercado interno.

En tanto, en el Congreso los legisladores entendidos en el tema continúan opinando y contribuyendo con propuestas y alternativas. En declaraciones a Parlamentario, el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, Víctor Zimmermann, dijo estar convencido de que “el problema con la carne es de stock, no de exportación”, por lo que presentó un proyecto de declaración pidiendo “reabrir al mercado y suspender las medidas restrictivas”.

El legislador chaqueño propone a través de esta iniciativa -que fue acompañada por legisladores de las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe, ente otras- “subsidiar siete cortes básicos, hacer un programa de retención de vientre, mejorar el porcentaje de medición, y beneficiar a los productores con tasas subsidiadas por el Banco Nación. Todo esto para compensar con políticas activas la falta de carne”.

PAE

Sostuvo que es “inconcebible que un argentino no pueda comprar carne, pero esto no significa que tengamos que cerrarnos a los mercados externos”. Por otro lado, Zimmermann se mostró preocupado por la “falta de diálogo con el Gobierno”, y se quejó de que “presentamos proyectos, hacemos propuestas, pensamos soluciones y ni siquiera recibimos una comunicación de la Secretaría de Agricultura para saber qué piensa el bloque de la oposición”.

Deuda externa

Además, el legislador subrayó que el problema de la carne no es solo de góndolas, sino que tiene muchas aristas, y advirtió que “la preocupación del Gobierno es la inflación, porque el aumento del índice impacta en el CER, que es el que actualiza los compromisos de la deuda publica y eso consume el superávit”.

Zimmermann cree que “el motivo central de preocupación del Ministerio de Economía es ese, porque toda la reprogramación de la deuda publica argentina tiene que ver con el CER y esto es algo que nadie dice”.

El diputado informó a Parlamentario de una importante reunión conjunta entre la comisión que él preside y las de Agricultura y Ganadería, Economías y Desarrollo Regional y Pymes, a la que concurrió el presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Carlos Cheppi.

“En esa oportunidad -explicó Zimmermann-, Cheppi dio detalles del Plan Estratégico del INTA y planteó que no hay tanto que exportar maíz, como sí producir carne”.

Otra propuesta vino de la secretaria del bloque radical, la santafesina Alicia Tate, quien sostuvo que “no tenemos carnes porque tenemos soja” y propuso que “nuestro desafío sea pensar por primera vez en el largo plazo poniendo toda la carne a la parrilla y diseñando un verdadero plan ganadero”.

Tate criticó al Gobierno señalando que “ha focalizado su estrategia desde una visión simplista, acotada al control de los precios de la carne en el mostrador, operando presuntamente sobre todos los eslabones de la cadena”, y agregó que “todas las semanas sorprende con nuevas medidas, nuevos operadores, con o sin acuerdos, con o sin consensos, que se suceden sin solución de continuidad y resulta difícil ponderar sus efectos, por que incluso algunas no llegan a implementarse”.

En ese sentido, la diputada santafesina afirmó que “un correcto abordaje de este tema y ejecución de políticas y estrategias superadoras, sostenibles y compatibles con un modelo de crecimiento con equidad y calidad institucional, requiere una mirada sistémica del complejo mundo de las carnes y su articulación con el resto de las cadenas agroalimentarias en las distintas regiones del país”.

Sojización

Tate analizó las “demandas insatisfechas” y las “tensiones en los precios relativos”, adjudicándoles tres razones: “No se advirtió el impacto negativo que el proceso de agriculturización y sojización” tendría sobre la producción y oferta de carne. No se estimuló la integración agrícolo-ganadera y las rotaciones en las zonas con aptitud agrícola, y no se previeron ni incentivaron las inversiones que requería el desplazamiento de la ganadería y su desarrollo en regiones con aptitud ganadera pero con severas y variadas restricciones agroecológicas”.

Los legisladores están advirtiendo sobre la falta de una verdadera política agropecuaria que permita salir de la coyuntura actual, que se basa en meros parches y que no permite seguir desarrollando justamente a la principal actividad de la economía argentina y base del crecimiento que se ha dado en los últimos años.

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