Senadora de la Nación Silvia Giusti
El cinéfilo y periodista Eduardo “Quintín” Antín, en su artículo denominado La Senadora y sus proyectos de la edición del domingo 4 de Junio del Diario Perfil criticó sin argumentos el Proyecto de inclusión de la bandera argentina en las películas nacionales, demostrando una ignorancia sorprendente acerca de este proyecto y, obviamente, falta de lectura e información en sus palabras. Invito al Señor Quintín a leer los fundamentos del Proyecto porque estoy convencida que el cine que cuenta con aportes del INCAA, merece una identificación en el ámbito internacional y sin ánimos de imponer contenidos o coartar la libertad de expresión de nuestros artistas audiovisuales es que confío cabalmente en mi iniciativa .
Por otra parte, si de idoneidad laboral se trata, el Señor Eduardo Antín me halaga con sus palabras al decir que tengo más de 300 proyectos de mi autoría presentados en el Honorable Senado de la Nación.
Gracias a gente como Quintín, que sabe destacar mi labor parlamentaria, argumentando que en mis Proyectos se abordan todo tipo de temáticas “desde el genocidio hasta la muerte del Presidente de Chechenia”, es que sumo impulsos para seguir adelante, construyendo y trabajando.
Claro, de más esta explicar que los legisladores fuimos elegidos, justamente, para legislar. Por eso, me resulta sorprendente ver que hay quienes reniegan de la labor legislativa y ponen como un argumento negativo la elevada cantidad de proyectos presentados, parece que prefirieran a un Senador sentado en su banca pensando, solo pensando, sin actuar. Pero como admiro la trayectoria de Antín, y se que es un hombre de alto nivel intelectual, tomo sus palabras como un elogio a mi gestión, sé que mis Proyectos son de los más variados y sí, me siento orgullosa de poder abordar las temáticas más diversas, porque para eso cuento con un equipo de trabajo, porque creo en la pluralidad de criterios, porque creo en los puntos de vista disidentes y porque, además, estoy convencida que los legisladores podemos tener una actividad parlamentaria intensa, sin dejar de lado nuestros ideales.
Respecto de la irrelevancia o no de mis tareas legislativas, pediría al Señor Quintin que, apelando a la subjetividad inherente a cada ser humano, logre entender que quizás lo que para el es un tema menor, como el aniversario de la localidad chubutense de Gan Gan, citado por Antín en su columna, habrá quienes lo vivan como una fiesta, como el reconocimiento a toda una vida de esfuerzo y sacrificio en pos del crecimiento, y son ellos, los pobladores originarios de estas pequeñas comunas, quienes merecen un reconocimiento que yo, en mi rol de Senadora, no puedo más que brindar a través de una declaración.
Por último, quisiera apelar a la coherencia de este prestigioso editorialista y recordarle que fue el mismo quien meses atrás fue relevado de su cargo de director del Festival de Cine Independiente porteño por considerarlo “incompatible y reñido con la ética republicana”, según las propias palabras del Secretario de Cultura Porteña Gustavo López.
El ex programador del BAFICI, quiso al mismo tiempo, apropiarse de esa idea y privatizarla para usufructo propio, con recursos, contactos y staff generados anteriormente con dinero de los contribuyentes y generar un festival en Mar del Plata muy parecido al que supo dirigir exitosamente en Buenos Aires. Por eso, pido a Eduardo Antin que cuando frente a una pagina en blanco se siente a escribir acerca de mi función pública, que antes recuerde, que su paso por el ámbito estatal dejó un sabor amargo y que si lo único que tiene para criticar de mi labor es la variedad y amplitud de mis proyectos, debería ocupar sus líneas y subsanar errores del pasado reciente que, eso, también merece ser explicado.