Hospitales en terapia intensiva

Las recurrentes crisis sociales han hecho que muchas familias acudan a los servicios hospitalarios públicos, los cuales no están preparados para esta creciente demanda.

Por Pamela Fedra Vallet

El sector sanitario atraviesa una profunda crisis como consecuencia de los diversos cambios sociales, políticos y económicos que afectaron a los ciudadanos a lo largo de los últimos años. Esto ha generado nuevas demandas en servicios de asistencia, debido especialmente al empobrecimiento de la clase media, que ante la merma de sus ingresos recaló en los hospitales públicos.

Esos antiguos integrantes de la clase media, náufragos de las prepagas y las obras sociales, traen consigo nuevos estilos, nuevas patologías y ocupan, en muchos casos, el lugar de los más pobres, los que a su vez en muchos casos ni siquiera llegan a atenderse.

PAE

Actualmente los hospitales públicos porteños están desbordados, mientras que las clínicas privadas tienen capacidad ociosa. Esa vuelta al hospital público se debe al deterioro socioeconómico general de la población, y la demanda insatisfecha en salud que es vastísima. Si bien el sector público mejoró su capacidad de oferta con nuevos centros de salud, no logran soportar la gran demanda.

En los últimos años hubo un incremento de la desocupación, de la subocupación, y del trabajo informal, y quienes están en negro carecen de obra social, por lo que no encuentran otra alternativa que atenderse en los nosocomios del Estado.

Esta importante demanda extra se ve incrementada específicamente -según directores de diversos establecimientos porteños- en los servicios de internación, por causas relacionadas con el embarazo, el parto, enfermedades infecciosas y parasitarias y las internaciones denominadas sociales en las personas mayores.

Pese al aumento de pacientes de clase media, el nivel de atención hospitalaria no aumentó visiblemente. Por otro lado, se encuentra el paciente marginal, el desocupado crónico, que históricamente acudió al hospital público por el servicio gratuito, y ya no lo hace.

Sin embargo, ambos sectores son víctimas de esta problemática y ninguno corre con ventaja a la hora de atenderse, ya que deben soportar largas colas para obtener un turno con algún especialista, para internaciones o consultas.

Lo cierto es que si esta tendencia continúa y no se encara un cambio integral, la sociedad marcha hacia una crisis mayor en materia de salud, no sólo en el ámbito de la Ciudad, sino también a nivel nacional.

Situación crítica

Respecto de esta problemática, el diputado del PRO Mauricio Macri calificó la situación de “crítica” y sostuvo que “el déficit de enfermeros es uno de los mayores problemas del sistema de salud de la ciudad, ya que faltan más de 3.500”. Asimismo, especificó que “la mayor parte del personal de enfermería padece problemas de salud y desgaste físico, debido a la sobrecarga de tareas y a las pésimas condiciones de trabajo”.

También cuestionó las condiciones saláriales deficientes que afrontan los trabajadores de la salud y especificó que “los enfermeros deben cumplir hora extras por las cuales perciben menos de 5 pesos la hora”.

En tanto, el diputado arista Alejandro Rabinovich afirmó que “ni Macri ni Horacio Rodríguez Larreta pueden mostrarse indignados por el conflicto que atraviesan los hospitales, cuando su bloque viene presidiendo la Comisión de Salud de la Legislatura desde hace tres años, y hasta el momento nunca realizó ninguna acción para solucionarlo”.

Del mismo modo sostuvo que “al margen de los anuncios que vienen repitiéndose, el Estado debe reaccionar de forma urgente y dar respuestas concretas a las demandas de los trabajadores, y con esta ley el Gobierno se ve obligado a modificar una política de desidia que, en el área de la salud, viene practicando desde hace varios años”.

Por su parte, el kirchnerista Alberto Pérez consideró que “la Legislatura le otorga al Ejecutivo la norma necesaria para solucionar la falta de enfermeros. Es inexplicable que el superávit fiscal de la ciudad no se utilice para garantizar los servicios básicos de la población. El dinero en una caja no sirve si los hospitales no atienden por falta de personal”.

El ministro de Hacienda, Guillermo Nielsen, admitió que “las vacantes están congeladas desde hace años”, e informó que “existe un déficit de 3.500 enfermeras en los hospitales públicos pero no podemos nombrarlas a todas juntas porque no alcanza el presupuesto”. De todas maneras, anunció que “ya hay 570 que están por entrar en funciones la semana que viene”.

Soluciones

Ahora, los legisladores porteños declararon la emergencia sanitaria en recursos humanos, a raíz de la crisis en los hospitales, y sancionaron una ley que determina que todos los cargos vacantes de personal no médico de los hospitales de la Ciudad deberán ser cubiertos en un plazo no mayor a treinta días.

La ley aprobada se basa en el proyecto presentado en el mes de abril pasado por los diputados Rabinovich y Pérez, en el cual se solicitaba al Poder Ejecutivo la cobertura inmediata de cargos de enfermería en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

Mientras tanto, el jefe de Gobierno, Jorge Telerman, manifestó que la Ciudad “tiene un buen sistema hospitalario pero por la gran crisis del sistema sanitario nacional se ha convertido en la gran proveedora de salud”. Para hacer esta afirmación se basó en estadísticas según las cuales “el 75 por ciento de la atención hospitalaria porteña está dirigida al resto del país”, y aseguró que “es lógico que así sea, por eso hay que abordar este tema con un criterio de mediano y largo plazo muy amplio”.

En ese mismo sentido, sostuvo: “Nosotros deberíamos, creo, colaborar en la remodelación del sistema hospitalario del Gran Buenos Aires. Hoy necesitamos más personal que médicos, que permitan actuar más rápidamente, y ya he dado instrucciones para que este mismo año comencemos con este tema”.

“Hoy, por primera vez, el Ministerio de Salud ocupa el primer lugar en el reparto de fondos de presupuesto de la Ciudad”, destacó Telerman.

Respecto del futuro, anunció que “en el próximo presupuesto la prioridad volverá a ser la educativa, pero ahora necesitamos con urgencia más personal, de modo tal que los hospitales que trabajan con turnos concentrados en horas de la mañana puedan atender al público en una extensión horaria mucho mayor, y para esto es fundamental aumentar el personal no médico. Yo diría que allí está nuestra gran carencia”.

“Tenemos los nombramientos que irán implementándose gradualmente, pero pensamos en un número importante que pueda incorporarse mensualmente”, añadió.

Con estas declaraciones de Telerman y las presiones que ejercerán los diputados a raíz de la declaración de la ley de Emergencia Sanitaria, sólo resta esperar ver acciones concretas para los hospitales de la Ciudad.

Los establecimientos deberían contar con una adecuada infraestructura y con la aparatología necesaria para cumplir con la demanda de los pacientes. Las condiciones de higiene tienen que ser impecables y tanto los trabajadores médicos como los no médicos que hagan falta deben incorporarse a la menor brevedad posible.

En definitiva, la crisis económica ha tensado la situación de las instituciones sanitarias, no sólo en el ámbito porteño, sino también a nivel nacional, y en particular en el ámbito bonaerense, donde hay hospitales como el Castex que carecen de servicio de agua caliente en las habitaciones y brindan una atención deficiente.

La pregunta central que deben hacerse todos es: ¿son éstas las condiciones en que los pacientes merecen ser atendidos? De las autoridades dependerá que la situación siga igual o mejore.

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