Aprueban las facultades especiales para el jefe de Gabinete

Los diputados aprobaron finalmente la modificación a la ley de Administración Financiera que otorga a la Jefatura de Gabinete facultades especiales para modificar las partidas del presupuesto nacional.

Tras casi 12 horas de debate, el oficialismo logró sancionar la norma por 135 votos contra 91, con el respaldo de los diputados del Frente para la Victoria-PJ, el Peronismo Federal, los legisladores del Partido Nuevo que lidera el intendente de la ciudad de Córdoba, Luis Juez, y otra media docena de aliados.

Se trata del proyecto que propone una reforma del artículo 37 de la ley de Administración Financiera, para que el jefe de Gabinete pueda redistribuir las partidas entre el gasto corriente y de capital con excepción de los recursos de seguridad e inteligencia, sin pedir autorización al Congreso Nacional.

La sesión se inició dos horas después de lo previsto con la presencia de 135 diputados -el mismo número con el que se logró aprobar la norma- pertenecientes al oficialismo que debió reunir quórum con sus propios legisladores y el respaldo de otros bloques tradicionalmente aliados.

En tanto, un amplio arco opositor integrado por el radicalismo, el ARI, el PRO y el socialismo -que rechazan la norma- decidió no dar quórum y bajó al recinto una vez que el oficialismo reunió 6 votos más de los 129 necesarios para iniciar el debate.

La sesión terminó a las 4 de la madrugada y se extendió por más de diez horas. Había comenzado casi tres horas después de lo previsto y tras de un artesanal "operativo" para sentar en sus bancas a los diputados del Frente para la Victoria, Peronismo Federal, Partido Nuevo Contra la Corrupción -que lidera el cordobés Luis Juez- y varios legisladores transversales y provinciales.

Con un diputado más del quórum de 129 legisladores comenzó la sesión e ingresaron los dirigentes de la UCR, ARI, PRO y socialistas.

Al iniciar el debate, el titular de la Comisión de Presupuesto, el peronista jujeño Carlos Snopek, acusó de "tremendistas" a los opositores y señaló la necesidad de posibilitar el cambio del destino de las partidas porque "la Argentina tiene un complejo sistema presupuestario".

"Nadie dice nada cuando se cambian partidas de Defensa hacia Seguridad Social", subrayó Snopek al finalizar su discurso, que estaba impregnado de la presión política que el presidente Néstor Kirchner hizo sentir desde Rosario, donde había encabezado un acto de entrega de viviendas.

En esa línea, la diputada kirchnerista por Mendoza, Patricia Fadel, afirmó que "quiénes nos difaman son los mismos que sumergieron a nuestro país en las dos crisis más nefastas que tuvo la Argentina desde el inicio de la democracia. Infamia y traición a la patria es llevar al país a la hiperinflación".

El radical Roberto Iglesias sostuvo que la modificación que reclama el Gobierno no es más que "una delegación de funciones", y señaló: "hablamos de miles de millones de pesos que podrán ser cambiados de destino por obra de una sola persona".

"Estas atribuciones serán permanentes sin que exista emergencia. Estamos otorgando poderes extraconstitucionales", se quejó Iglesias y poco después recibió una crítica de la kirchnerista mendocina Patricia Fadel, quien recordó que cuando él fue gobernador de Mendoza la Legislatura provincial le concedió la facultad de modificar el destino de las partidas.

El titular del bloque radical, Fernando Chironi, dijo que la propuesta oficial "contraría la reforma constitucional de 1994, que introdujo la figura del jefe de Gabinete no para recortar el poder al Parlamento sino para atenuar el hiperpresidencialismo y desconcentrar poder del Ejecutivo".

El ex duhaldista José María Díaz Bancalari, quien lidera el Peronismo Federal, dio un discurso cargado de un fuerte tinte oficialista y rechazó enfáticamente que la modificación reclamada por el Ejecutivo pueda considerarse "supepoderes".

Por su parte, el macrista Esteban Bullrich sostuvo que "actualmente hay un manejo de los excedentes presupuestarios que muestra desvíos importantes y sobre todo en el Ministerio de Planificación Federal, que aumentó en 1.500 millones de pesos su presupuesto".

"Por ejemplo, más de diez provincias perdieron 284 millones de pesos porque se redestinaron a la construcción de rutas a Santa Cruz, donde se elevó 247 millones de pesos el presupuesto", señaló Bullrich.

El arista Adrián Pérez calificó de "terrible y vergonzoso" el proyecto oficial porque "convierte el Presupuesto en una expresión de deseos que el jefe de Gabinete manejará a su antojo".

"Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández se indignaban y horrorizaban con la delegación de facultades y ahora las apoyan. Nos dicen que estamos ante un funcionario virtuoso, igual que cuando pidieron los superpoderes para Cavallo", agregó.

Mauricio Macri, un diputado que no gusta del histrionismo, mostró un sapito de peluche al terminar un discurso en el que acusó al Gobierno de marchar hacia una "democradura" y utilizó para eso la "metáfora del sapo".

"Si se pone a un sapo en agua hirviendo él intentará escaparse como sea, pero si lo ponemos en agua fría y la calentamos a fuego lento, el agua llegará a su punto de ebullición sin que el sapo intente moverse", graficó Macri.

Una de los primeros cruces se produjo cuando la diputada de PRO Nora Ginzburg cuestionó la dureza del discurso del oficialismo y, al hacer referencia a la denuncia pública del kirchnerista Edgardo Depetri sobre la existencia de un "plan desestabilizador", se quejó: "ahora parece que comandamos bandas de delincuentes".

"Las comandaron", le gritó a viva voz el kirchnerista Carlos Kunkel, uno de los hombres que integra la "mesa chica" del bloque del Frente para la Victoria y que tiene diálogo fluido con el presidente Néstor Kirchner y la primera dama, la senadora Cristina Fernández.

También el radical santacruceño Juan Acuña Kunz sufrió los embates de Kunkel cuando reelaboró un dicho popular para echar dudas sobre los métodos para respaldar la iniciativa oficial al sostener: "parece que aquí billetera mata ideal".

"La Banelco, la Banelco", gritó Kunkel haciendo pantalla con su mano alrededor de la boca para proyectar más su chicana, que hacía mención directa a la investigación judicial sobre el supuesto pago de sobornos en el Senado para aprobar la Reforma Laboral durante el gobierno de la Alianza.

Desde el Peronismo Federal, el diputado Alfredo Atanasof, ex Jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, defendió la reforma a la ley de Administración Financiera y justificó la norma, al destacar que dotará al gobierno nacional de "mayor capacidad de reacción" para enfrentar problemas.

Al cierre del debate, el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, respondió todas las críticas y eligió la fábula del "pastorcito mentiroso" para devolver los golpes.

"Nos parece peligroso este intento persistente de la oposición de poner en un lugar al Gobierno donde no está, no estuvo, ni estará. Estas calificaciones de monárquico, de la ley del todo vale nos asusta", sostuvo Rossi. Agregó: "les va a pasar lo del pastor con las ovejas, tantas veces dicen que está en peligro la institucionalidad del país y los poderes de la democracia, que el día que pase algo realmente y tengamos que decir que peligra la institucionaldiad no nos van a creer".

Previamente, el ex duhaldista José María Díaz Bancalari, quien lidera el bloque Peronista Federal, realizó una firme defensa de la iniciativa oficial y explicó que "desde 1983 se delegan facultades año a año" para redistribuir las partidas presupuestarias. "Acordate de cuando lo puteabas a Kirchner en la interna peronista", disparó el radical Angel Rozas, quien recibió un llamado de atención por parte del titular de la Cámara baja, Alberto Balestrini.

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