To be or not to be?

En el debate por la nueva ley de Educación se está consultando a la población y distintos especialistas sobre cuál debe ser el segundo idioma que se debe enseñar.

Por Pablo Winokur

Aceptarlo sería legitimar la dominación yanki sobre nuestras preciadas tierras y por sobre el resto de la humanidad, y negarles a los chicos la posibilidad de aprender otras lenguas. Ignorarlo, sería negar la posibilidad de que los chicos aprendan el idioma universal, el más importante en el mundo laboral, en la informática y en muchas otras disciplinas. Lo que resulta peor es que la restricción es sólo para aquellos que no tienen posibilidad de mandar a sus hijos a escuelas privadas.

¿Cuál debe ser el segundo idioma que deben aprender los chicos en escuelas públicas? ¿Se debe hacer obligatorio el aprendizaje de inglés o se debe priorizar la diversidad de lenguas? El debate ya llegó al Congreso, donde los distintos especialistas educativos de los distintos bloques comenzaron a expresar sus opiniones.

PAE

“Es un tema complejo y creo que la comunidad educativa deberá definirlo de acuerdo con las circunstancias del momento”, opinó la senadora justicialista Graciela Bar, quien admitió que “hoy las necesidades pasan por un idioma extranjero”. Sin embargo, agregó que “en otras comunidades se eligen otros idiomas”. Por ejemplo -dijo- en una localidad de Entre Ríos se optó por el italiano o también hay quienes prefieren el portugués, por ser zonas de frontera. “Creo que las escuelas deben tener la opción de elegir el idioma extranjero de más utilidad”, afirmó.

– Pero también es un problema el hecho que esos chicos no puedan acceder al inglés, que es el idioma en que se aprende computación y que se manejan en casi todas las nuevas tecnologías.

– Eso es indudable. Pero también se debe vincular con otras modalidades, como las becas para que puedan seguir estudiando. Pero coincido con que el inglés es el idioma universal, que se necesita -no sólo para viajar- para usar las nuevas tecnologías.

Por su parte, la diputada radical Olinda Montenegro opinó que “se debe permitir amplitud” y recordó que “en algunas provincias ya hay educación bilingüe por los pueblos originarios”. No obstante, también dejó abierta la puerta para que se estudien dos idiomas: inglés y uno más.

La diputada de Fuerza Republicana Eusebia Jerez dijo no estar tan preocupada por la segunda lengua: “Nosotros tenemos un idioma que es el español y se debe enseñar a utilizarlo con corrección. Una vez que se resuelve ese tema podemos pasar a aprender otros”. A pesar de la preponderancia del español, también insistió en permitir que se enseñen idiomas que sean de importancia regional, aunque aseguró que “la sociedad ya aceptó el inglés como segundo idioma”.

Otro que se refirió al tema fue el diputado del PRO Esteban Bullrich, quien no acuerda con la libertad institucional del segundo idioma. “Los planteos de educación bilingüe a la fecha han dejado libertad en cuanto a qué lenguas enseñar. Esta libertad permite a todas las escuelas elegir qué segundo idioma desean desarrollar en cada establecimiento”, criticó. “Debe existir una generalización del aprendizaje del idioma inglés. La elección está basada en la preeminencia del mismo en toda literatura técnica, además de la enorme popularidad de su uso como segunda lengua en todo el mundo. El ejemplo más cabal de esto es Internet, pero no hay duda de que en el mundo de los negocios también se ha impuesto”, aseguró.

El debate está planteado, y éste será sin dudas uno de los puntos más controversiales de la nueva ley. Aquellos que creen que la educación debe estar orientada al mundo laboral insisten en que no se debe formar alumnos que no conozcan el idioma que rige en la mayoría de las disciplinas laborales. En cambio, los que creen en que la educación es sólo una instancia de formación cultural y personal insisten en que se debe poder elegir el segundo idioma. Claro que si se deja librado a la elección personal se sucede un fenómeno particular: todos los padres quieren que su hijo sepa inglés, con lo cual todas las plazas se ocupan con rapidez por aquellos que pudieron anotarse antes. Otra vez, el huevo o la gallina. El debate no tiene una única respuesta. Pero el tema debe ser tratado con cuidado por el Congreso de la Nación.

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