Los gobernadores e intendentes radicales K que el sábado marcaron su alineamiento con la concertación plural impulsada por el gobierno pusieron a la Convención Nacional de la UCR, que se reunirá en Rosario el 25 y 26 de agosto, frente a la disyuntiva de fracturar el partido o intentar un llamado a la moderación de las líneas internas.
"No se puede expulsar del radicalismo a quienes ya no lo son", dijo una fuente de la UCR, y agregó que "por lo tanto, la Convención no decidirá expulsiones", en referencia a la reunión de Vicente López que congregó a cinco gobernadores K, 185 intendentes, 409 concejales y mil militantes.
Este razonamiento coincide con la posición del titular del Comité Nacional, Roberto Iglesias quien considera a los K como "ex radicales que están fuera el partido". En ese sentido, otra fuente radical adelantó que "en la Convención va a haber un pronunciamiento moderado y se va a definir políticamente el rol opositor y facultar al Comité Nacional para establecer la política de alianzas" y agregó que si "no participan (los radicales K) estarán confesando que son un grupete político, no mayoritario".
Si la Convención decide que el Comité Nacional fije la política de alianzas, el escenario se inclina hacia la ruptura porque el máximo organismo de conducción pretende encolumnarse tras la candidatura presidencial de Roberto Lavagna, mientras que los K quieren libertad de acción en los distritos para fijar los acuerdos electorales.
"Libertad de acción no, esa es la posición de un partido cobarde que no sabe qué hacer, y el radicalismo sabe qué camino tomar", sostuvo Iglesias. En este marco, la demostración de fuerza realizada en Vicente López no sólo está dirigida hacia el Comité Nacional, sino a constituir un nuevo eje de conducción del radicalismo a través de la flamante línea "Movimiento Federal Radical" cuyo referente es el gobernador de Mendoza, Julio Cobos.
De ese encuentro, salió la decisión de enviar sólo a dos convencionales a Rosario para que defiendan ante la Convención el documento elaborado por gobernadores e intendentes donde queda claro el acercamiento al kirchnerismo y el respaldo a la concertación, lo que podría derivar en alianzas electorales en los distintos distritos con el oficialismo. Si esto se cumple, la Convención contaría sólo con los representantes del oficialismo partidario y estaría en discusión el quórum necesario para habilitar el encuentro, aunque desde el Comité Nacional sostienen que la mayoría de los aproximadamente 307 convencionales responden a la conducción de la UCR.
Frente a la disyuntiva entre fractura o moderación, el intendente radical de Neuquén, Horacio Quiroga, enrolado con los K, dijo que "los que hablan de fractura, los que plantean situaciones tremendistas no estarán muy tranquilos. Los que estuvimos el sábado (en Vicente López) sentimos la conciencia tranquila de llevar con honra la sagrada carga pública que nos ha conferido el pueblo que representamos".