Locutorios en veremos

Un tema pendiente en la Legislatura porteña es la regulación de los casi tres mil locales de acceso a Internet en Capital Federal, ya que poco se aplica en la actualidad.

Por Pamela Fedra Vallet

Los supuestos casos de abuso sexual ocurridos tiempo atrás en diversos cibercafé de la capital porteña hicieron surgir el debate sobre si son seguros o no estos locales. Pero pasó el tiempo y parece ser que este tema, que causó conmoción, quedó ahora en el olvido.

Muchos fiscales contravencionales reconocen que son muy pocos los ciber que cumplen con la ley, pero aseguran que es muy difícil controlarlos. Cabe destacar que muchos de esos locales no cuentan con filtros para páginas pornográficas y hay menores de edad fuera del horario estipulado por el Código Contravencional porteño. Esa es la consecuencia de una ciudad que aún no cuenta con una norma que regule esta actividad.

PAE

Si bien fue presentado un proyecto de ley, que tenía como objetivo instaurar una modificación al Código de Habilitaciones y Verificaciones para de esa manera poder regular el funcionamiento de los locutorios y salas de computadoras, la iniciativa ingresó a la Comisión de Desarrollo Económico, Mercosur y Políticas de empleo. Este despacho figura en la labor parlamentaria de cada sesión como reservado en secretaría. Es evidente dilucidar que nadie tiene intenciones de trabajar en él.

Esa iniciativa fue impulsada por el ex diputado y presidente del bloque Alternativa Federalista, Ricardo Busacca, quien manifestó que desde la Legislatura se impulsó una ley para regular la actividad de los ciber -la 1244-, pero de inmediato fue vetada por el Ejecutivo. Esa ley establecía, entre otras cosas, que debían estar ubicados a más de 200 metros de los establecimientos educativos públicos o privados, para evitar que los chicos se escaparan del colegio.

Asimismo, agregó que “existe un vacío legal en la ciudad. Hay una legislación que se podría mejorar pero hay algo que no se cumple en su totalidad” e hizo especial hincapié en que “lo que agrava este problema son aquellos locutorios que tienen algunas pocas cabinas, máquinas de Internet y quiosco, pero están habilitados como locutorios”.

Ahora bien, habría que contestar al interrogante de por qué, si se incumple una norma que está a la vista, no se controla más a los ciber. Según el fiscal porteño Andrés Gómez Ríos, quien participó de una serie de operativos que derivaron en 36 clausuras de cibercafé en la Ciudad, el tema resulta complejo porque no hay una norma específica que los regule. Sin embargo, explicó que “no es que haya un vacío legal, pero sí una dispersión legislativa que hace de la regulación de los ciber una cuestión difusa”.

Lo cierto es que crecen los locales que ofrecen juegos en red, pero no existe una ley que los regule. Ahora la mayoría de ellos está habilitado como locutorio o sala de recreación y es escaso el control que se ejerce sobre dónde están ubicados y qué tipo de información difunden.

En el ámbito capitalino no existe una legislación que regule de manera específica los juegos en red. La actividad, entonces, se engloba dentro de las normativas de las salas de recreación. Así es como, según la ordenanza 42.613 del año 1987, del Código de Habilitaciones y Verificaciones porteño, “las salas de recreación no podrán instalarse a menos de 100 metros de establecimientos educacionales primarios y secundarios, templos, sanatorios, clínicas, hospitales y salas de velatorio”. Sin embargo, esta disposición no siempre se cumple.

Cuántos hay

Desde el Gobierno de la Ciudad aseguran que existen más de 2.600 locutorios habilitados y alrededor de 400 salas de recreación. Gran parte de estos locales poseen acceso a juegos de red pero, al no estar relevados, no se puede especificar cuántos hay realmente.

La realidad indica que el paisaje de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires está atestado de locales que poseen acceso a Internet tanto en locutorios, cibercafé o locales de juegos en red y tienen, en la actualidad, una clientela de más de tres millones y medio de porteños que los eligen para trabajar, navegar, chatear y/o jugar. Como pertenece a un fenómeno nuevo, las regulaciones suelen llegar tarde o cuando sorprende con casos de límites sobrepasados.

Al parecer, las irregularidades de los ciber corresponden a delitos menores en la Capital Federal, pero deben tener conciencia de que muchos de esos locales son antros, lugares donde reina la oscuridad, el humo de cigarrillo, chicos que parecen estar alienados frente a la computadora y disfrutando de la violencia que esos juegos ofrecen. Es cierto que las excepciones existen y hay negocios que cumplen con lo dispuesto por la norma, pero se necesita crear una ley que los regule. Muchos chicos están a la deriva en ese tipo de locales y la Constitución indica que se debe protegerlos.

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